Estrellas, Rayas y Corazones de Verano”
Nos conocimos cuando brillaban luciérnagas en el aire,
bajo cielos del cuatro de julio, chispas por todas partes.
El estruendo de fuegos, el calor del verano,
pero nada se igualaba a mirarte temprano.
Corazones jóvenes, libres, sin freno,
cruzando la noche sin miedo, sin freno.
Refrescos baratos, tus dedos con los míos,
el tiempo parado, sin más desafíos.
Cada día nos vimos donde el sol nos tocaba,
con patinetas, canciones, tu pulsera encantada.
Hablábamos hasta que el reloj ya no daba,
soñando con mundos donde nadie mandaba.
Fuegos, risas, arena en los pies,
besos que sabían a lo que es.
Cada atardecer se pintaba por dos—
rojo, blanco y tú… mi voz.
Pero el verano no dura, cambia su son,
el final llega suave, sin perdón.
Igual te recuerdo con cada señal,
ese primer abrazo, fuego artificial.
Por ese verano, por lo que sentimos,
por amar el sol, por cómo reímos.
Tal vez no dure lo que empezó,
pero tú serás julio… donde mi alma quedó.