No siempre te digo lo que arde en mi interior,
las palabras se quedan, se esconden por temor.
Pero mi silencio está lleno de verdad,
de cuánto te quiero, sin necesidad de hablar.
No se trata de gestos ni frases brillantes,
sino de que estás, incluso en días frustrantes.
No tienes que cambiar, ni fingir ser mejor,
te necesito tal como eres, con tu propio valor.
No eres un momento, eres mi respirar,
mi calma en la tormenta, mi forma de amar.
Y aunque no lo diga de forma directa,
mi corazón grita tu nombre cuando te cerca.
No eres perfecto, ni yo tampoco,
pero veo tu alma, y eso lo toco.
Eso es lo que quiero, sin máscara, sin rol,
solo tú en tu esencia, sin ningún control.
Si a veces me callo, o me pierdo un poco,
no pienses que olvido lo que somos nosotros.
Mis sentimientos son fuertes, más de lo que ves,
no eres cualquiera…
Eres quien soñé alguna vez.