Verso 1
La vida me sabe amarga,
ya no encuentro dirección,
aunque un día caminaba
abrazado a tu amor.
No fue el mundo quien me alejó,
ni una fuerza superior,
fue el descuido de mi alma,
fue apagar mi devoción.
Y ahora cargo tantas noches,
tantas lágrimas sin voz,
la tristeza me persigue,
siento frío el corazón.
Pre-Coro
Pero en medio del silencio,
cuando creo que todo murió,
una voz rompe la distancia
y atraviesa mi dolor.
Coro
"No te he dejado,
aún estoy aquí.
Aunque te escondiste,
nunca me fui.
Ven a mis brazos,
vuelve a vivir.
La puerta sigue abierta,
ven otra vez a Mí.
No te condeno,
te quiero restaurar.
Mi gracia te sostiene,
te vuelve a levantar.
No te he dejado,
aún estoy aquí.
Mi amor te está llamando,
ven de nuevo a Mí."
Verso 2
He corrido por desiertos
que yo mismo construí,
persiguiendo falsas sombras
que prometían hacerme feliz.
Y entendí que mi vacío
no lo llena nada aquí,
porque lejos de tu presencia
se marchita mi existir.
Cada paso de regreso
ha costado confesar
que mi orgullo y mi descuido
me alejaron de tu altar.
Pre-Coro
Pero escucho tu ternura
más fuerte que mi acusador,
y descubro que tu gracia
nunca se cansó de mí.
Coro
"No te he dejado,
aún estoy aquí.
Aunque te escondiste,
nunca me fui.
Ven a mis brazos,
vuelve a vivir.
La puerta sigue abierta,
ven otra vez a Mí.
No te condeno,
te quiero restaurar.
Mi gracia te sostiene,
te vuelve a levantar.
No te he dejado,
aún estoy aquí.
Mi amor te está llamando,
ven de nuevo a Mí."
Puente
Tu gracia me buscó primero,
cuando no podía mirar.
Tu Espíritu me susurraba:
"Hijo, vuelve a tu hogar".
No rompiste tu promesa,
no dejaste de esperar,
y aunque fui quien se alejara,
Tú me viniste a encontrar.
Tu sangre sigue teniendo poder,
tu misericordia sigue siendo fiel,
hoy regreso arrepentido
para nunca retroceder.
Coro Final
No me has dejado,
siempre estuviste aquí.
Cuando todo parecía muerto,
Tú peleabas por mí.
Hoy vuelvo a tu presencia,
hoy vuelvo a tu altar,
la gracia que me llamó primero
me vuelve a restaurar.
No me has dejado,
ahora puedo ver.
Tu amor venció mi noche,
tu luz volvió a nacer.
Y escucharé por siempre
tu voz dentro de mí:
"No te he dejado,
hijo, ven a Mí".
Final
Cuando la vida te apesta
y no puedes continuar,
hay una voz que sigue diciendo:
"No te he dejado...
aún estoy aquí."