Verso 1
Dejo la luz prendida al regresar,
por si la noche quiere hablar conmigo.
Traigo en las manos polvo de luchar,
y en la camisa el peso del camino.
La mesa guarda un sitio sin calor,
la silla sabe más de lo que digo.
Hay risas que se fueron al balcón,
y yo aprendí a cenar con el ruido.
Pre-Coro
No pido luna llena en el portal,
ni grandes mares puestos a mi nombre.
Solo una señal pequeña al caminar,
algo que diga: “todavía importas”.
Coro
Pero aquí las flores nunca llegan,
y el café se enfría sin razón.
Hay abrazos que se quedan en la puerta,
como cartas sin dirección.
Yo sigo siendo el techo en la tormenta,
la sombra firme bajo el sol.
Pero a veces duele ser la vela
que alumbra todo
y nadie ve su ardor.
Verso 2
Hay voces que crecieron en mi pecho,
semillas que cuidé bajo la lluvia.
Hoy pasan por mi lado como el viento,
sin ver la raíz que aún las arrulla.
No culpo al tiempo por cambiar de piel,
ni al río por correr hacia otro puerto.
Pero hay palabras que se van también,
cuando el silencio duerme tanto tiempo.
Pre-Coro
No busco un cielo nuevo para mí,
ni que me escriban versos en la arena.
Solo una mano antes de dormir,
que no se vuelva piedra en la mesa.
Coro
Pero aquí las flores nunca llegan,
y el café se enfría sin razón.
Hay abrazos que se quedan en la puerta,
como cartas sin dirección.
Yo sigo siendo el techo en la tormenta,
la sombra firme bajo el sol.
Pero a veces duele ser la vela
que alumbra todo
y nadie ve su ardor.
Puente
La casa no se cae de repente,
se va cansando de esperar.
Una grieta pequeña en la pared
también aprende a respirar.
Y el amor no muere haciendo ruido,
se apaga lento en un rincón,
cuando se cambian los detalles
por costumbre
y la costumbre por prisión.
Coro Final
Porque aquí las flores nunca llegan,
y el café se enfría sin razón.
Hay miradas que se pierden en la puerta,
como barcos sin farol.
Yo sigo siendo el techo en la tormenta,
el pan callado, la oración.
Pero a veces duele ser la vela
que alumbra todo
y nadie ve su ardor.
Outro
Dejo la luz prendida al regresar,
aunque ya nadie mire la ventana.
Quizás un día alguien notará
que también se cansa
quien sostiene la casa.