(Verso 1)
Ahora que los años pesan más que ayer,
miro atrás despacio y empiezo a comprender.
Que fuimos sólo un soplo en este amanecer,
un regalo corto que Dios nos quiso ofrecer.
Las calles, los abrazos, la risa y el dolor,
las voces que se fueron, las que aún guardo hoy.
Y pienso en lo que fui, en lo que aprendí de amor,
en cada paso débil que también me hizo mejor.
(Pre-Coro)
Y agradezco el tiempo, aunque a veces fue cruel,
porque entre tanto invierno floreció alguna miel…
(Coro)
Si mañana no estoy,
que recuerden mi voz,
que la vida fue un rato, pero hermoso y veloz.
Que el mundo fue un milagro, que dolió y también sanó,
que amé sin medida y que eso me bastó.
Si mañana no estoy,
que mis hijos por favor,
no olviden que en sus manos puse siempre mi corazón.
Que fui afortunado por vivir, reír y verlos crecer,
los quiero, y eso nadie lo podrá romper.
(Verso 2)
He visto amaneceres que me hicieron llorar,
rostros que partieron sin poderlos alcanzar.
Y ahora que el reloj ya no se puede detener,
abrazo lo que tengo antes de desaparecer.
La vida fue un instante entre el cielo y el final,
un retrato frágil que el tiempo quiso pintar.
Y yo sólo deseo en la memoria quedar,
como un buen recuerdo que los haga suspirar.
(Coro Final – más íntimo)
Si mañana no estoy,
que recuerden mi amor,
que este viaje fue corto, pero lleno de valor.
Que el mundo fue un milagro, que dolió y también sanó,
que amé sin medida y que eso me bastó.
Y si un día ya no estoy,
guarden mi luz por favor,
que en cada pensamiento yo regreso alrededor.
Que fui afortunado por vivir, reír y verlos crecer,
los quiero…
y en su corazón, yo siempre volveré.