(Estrofa 1)
Hoy desperté con tu nombre en el alma,
aunque ya no estés, tu amor no se marcha.
Aún guardo en mi almohada el aroma de tu piel,
y en cada rincón… yo te vuelvo a ver.
(Estrofa 2)
Las risas, los besos, tus manos en las mías,
las tardes de lluvia, tus cartas, tus manías.
Fuiste mi todo, mi calma y mi razón,
y aunque ya no estás… sigues en mi corazón.
(Coro)
Yo sé que allá donde el cielo empieza,
tú me esperas con tu eterna promesa.
Cuando mi alma cruce ese final,
tú serás mi hogar, tú serás mi paz.
El tiempo no mata lo que el alma siente,
y yo sé, amor mío…
que me esperarás.
(Estrofa 3)
A veces hablo contigo en el silencio,
te cuento mis días, mis miedos, mis sueños.
Y siento que escuchas, que nunca te vas,
porque hay lazos que ni la muerte puede cortar.
(Coro)
Yo sé que allá donde el sol se detiene,
tú me esperas… como siempre lo hiciste.
Y cuando este cuerpo deje de luchar,
mi alma correrá directo a tu mirar.
El amor verdadero nunca muere,
y tú…
me esperarás.
(Final – suave, íntimo)
Hasta entonces…
viviré con tu recuerdo.
Y cuando llegue mi momento…
nos volveremos a amar.