[Verso 1]
Ahora que los años se me notan en la piel,
me detengo a pensar en todo lo que fue.
Recuerdo tus manos, siempre tan firmes,
limpiando mis lágrimas, callando los temblores.
Jugaste a ser fuerte, aunque el mundo dolía,
y en tus silencios escondías tus días.
Tus ojos brillaban, aunque el alma lloraba,
y tu sonrisa… jamás se quebraba.
[Coro]
Gracias, mamá, por darme la vida,
por ser mi escudo, mi fe, mi salida.
Hoy veo tus canas, tu rostro cansado,
y yo solo quiero estar a tu lado.
Como tú estuviste cuando no podía,
como tú me abrazaste sin pedirme nada.
Hoy es mi turno, mamá querida…
de cuidarte, amarte, y darte mi alma.
[Verso 2]
Los años te pesan y a veces lo noto,
aunque tú lo ocultas con valor y con gozo.
Sé que hay días grises tras esa mirada,
pero aún así, tú me brindas esperanza.
[Puente – suave con piano solo]
El tiempo se escapa, pero yo me quedo,
a tu lado, como un niño en tu pecho.
No estás sola, mamá, lo prometo…
mi amor por ti no tiene tiempo.
[Coro final]
Gracias, mamá, por todo tu esfuerzo,
por cada caricia, por cada consejo.
Y si algún día se apaga tu luz,
yo llevaré tu amor hasta donde esté Jesús.
Eterna en mi vida, en mi piel y mi voz…
gracias, mamá…
te lo dice hoy mi corazón.