(INTRO NARRADA susurrada, con el nudo en la garganta)
No es que no quiera…
Es que no me dejan.
Y lo que duele de verdad…
no es el silencio.
Es saber que tú también sientes lo mismo.
[VERSO 1 — roto, lento]
Tengo tu nombre clavado en la garganta,
y no lo puedo soltar.
Tengo tus labios grabados en los míos,
y tengo que besarlos sin tocar.
Me dicen que esto es pecado, que es vergüenza,
que hay que arrancarte de raíz.
Como si uno pudiera elegir de quién se enamora,
como si el corazón pidiera permiso antes de latir.
Te veo pasar y me quemo por dentro,
sonrío y me muero por dentro.
Cada vez que te alejas me llevas algo,
y me dejas la mitad de mí en el suelo.
[ESTRIBILLO — rompe la voz, grita sin alzarla]
¡Maldita sea la hora en que te conocí!
Y maldita la razón por la que no te puedo tener.
Me duele más no poder tocarte,
que si te hubieras ido para siempre.
Amor prohibido, amor de ceniza,
lo que nadie puede saber.
Te quiero tanto que me asusta,
y me duele tanto que no sé cómo vivir.
Si me prohíben todo… que me prohíban vivir.
Si me quitan tus ojos… que me quiten mirar.
Prefiero arder contigo en secreto,
que vivir sin ti y llamarlo paz.
[VERSO 2 — más bajo, más herido]
He dormido abrazando la almohada pensando que eres tú,
y he despertado solo, con el frío en la piel.
Me han dicho que te olvide, que hay otros, que pase la página…
¿Cómo paso la página si tú eres toda mi historia?
Me tocas la mano un segundo por casualidad,
y me tiembla todo el cuerpo entero.
Nadie lo nota… nadie se da cuenta…
nadie sabe que me acabas de salvar.
Y luego te vas, con tu vida, lejos de mí,
y yo me quedo aquí, con lo que no digo.
Lo peor no es que no estés conmigo…
lo peor es que nadie entiende por qué me duele así.
[PUENTE — desnudo, solo voz y guitarra llorando]
Diles que me castiguen.
Diles que me juzguen.
Diles lo que quieran, pero no te vayas.
No me pidas que te olvide.
No me pidas que apague un fuego que no encendí yo solo.
No te pido el mundo.
No te pido que huyamos.
Solo te pido… un minuto más.
Uno solo.
Antes de volver a ser extraños.
¿Es tanto pedir?
¿Es tanto querer a alguien que me hace sentir vivo?
[ESTRIBILLO — repite, más roto, casi llorando]
¡Maldita sea la hora en que te conocí!
Y maldita la razón por la que no te puedo tener.
Me duele más no poder tocarte,
que si te hubieras ido para siempre.
Amor prohibido, amor de ceniza,
lo que nadie puede saber.
Te quiero tanto que me asusta,
y me duele tanto que no sé cómo vivir.
[CIERRE — se apaga, susurrado, roto]
Vete ya…
Antes de que me rompa del todo.
Pero antes…
mírame una vez más.
Porque lo que no me dejan decirte…
mis ojos te lo están gritando desde el primer día.
Y te amaré así…
en silencio…
hasta que me apague.