

Prompt / Lyrics
Vinieron con el mar pegado a la mirada, con la sal del adiós mordiendo la garganta. España les dolía en cada paso, pero el hambre de futuro pesaba más que la nostalgia. Cruzaron océanos con una maleta vieja y un puñado de nombres que no querían olvidar. Dejaron olivares, plazas y campanas, para sembrar esperanza bajo el sol de Venezuela. Allí sudaron pan y dignidad, levantaron paredes con manos temblorosas y aprendieron a querer otra tierra sin dejar de amar la suya. Nos dijeron: “Trabajen duro, hijos, que el mundo se conquista sin disparar un tiro, solo con fe y constancia.” Y crecimos entre acentos mezclados, entre arepas y recuerdos de Castilla, entre historias de guerra y promesas de prosperidad. Pero el viento cambió de rumbo. La tierra que les dio cobijo se volvió incertidumbre. Las calles que nos vieron correr de niños nos empujaron a partir. Y así, con una ironía que duele, tomamos las mismas maletas, cargadas ahora de nuestros hijos, de sus cuadernos, de sus sueños intactos. Nos despedimos como ellos, con el corazón dividido en dos banderas. Otra vez el mar. Otra vez el miedo. Otra vez la esperanza. Padres que huyeron para construir. Hijos que emigran para resistir. Nietos que crecerán sin saber del todo de qué país es su raíz. Somos puente. Somos herida y semilla. Somos historia que se repite pero no se rinde. Porque emigrar no es huir, es apostar la vida a que nuestros hijos no tengan que hacerlo otra vez. Que tiemble el mundo cuando escuche: no somos derrota, somos generaciones levantándose cada vez que el suelo se rompe. Y aunque cambie la bandera en el horizonte, la sangre recuerda: vinimos a trabajar, vinimos a luchar, vinimos a dejar futuro donde otros solo ven partida.
Tags
Flamenco sinfónico contemporáneo Base de flamenco profundo (cante jondo), pero con producción moderna y orquestal.
4:38
No
2/13/2026