Siempre pedía un deseo a las once y once Sin saber que el universo ya te conocía Y te guardaba para mí, para este momento Donde la soledad ya no tiene argumento Y es que yo era un experto en el desamor Un coleccionista de dolor Pero llegaste tú, con tu luz tan clara Y me dijiste que la vida no era tan amarga Y ahora cada vez que veo el reloj en 11:11 Ya no pido nada, porque ya lo tengo todo Eres la respuesta a mis plegarias silenciosas La calma después de la tormenta más ruidosa Me enseñaste que el amor no es una guerra Es la paz que se encuentra en esta tierra Y me pregunto, ¿qué hice para merecerte? Si mi pasado solo era un querer perderte Pero me esperaste, paciente, en la esquina Justo cuando mi alma estaba en ruinas Y por eso te prometo, aquí y ahora Que mi amor por ti no tiene hora Ni fecha de caducidad, es infinito Como el cielo que nos mira, bendito.