Ocho meses van a hacer,
tres días faltan "pa" el día...
ocho meses van a hacer,
que no te tengo a mi vera,
pero el recuerdo de ayer
es el sol de mi ceguera
y el que me ayuda a vencer.
Nos quisieron apartar
y lo que han hecho es unirnos,
nuestra forma de hablar
nadie puede ya imitarla,
es un lenguaje sagrado
que no pueden arrancarlo.
La envidia tiene el sueño inquieto,
porque nos ven tan iguales...
que se mueran de miedo ellos,
que nosotros somos grandes,
que nuestro amor no tiene dueño
ni se rinde ante los males.
Pronto te daré la mano,
"pa" llevarte hasta la escuela,
haremos juntos los deberes
mientras el tiempo vuela...
¡Ay, mi niño de mi alma!
¡Ay, lucero de mi espera!
Escucha bien, hijo mío,
lo que te dice tu padre/madre:
"Pa" ser un hombre de provecho
no hace falta más detalle...
que ser humilde en el pecho
y que la verdad no te falle.
Aunque la verdad te duela,
aunque a veces te castigue,
tú llévala por bandera
que lo demás es la vida...
¡y a ti te queda una entera!
¡y a ti te queda una entera!
Te quiero, mi chico...
Mi niño, mi vida.
Que aunque nos quiten el tiempo,
nadie nos quita la "vía".