Verso 1
Te fuiste dejando silencios
como hojas secas que arrastra el viento,
me quedé solo con mis recuerdos
y el eco de tu voz en mi pensamiento.
Lloré como Job en el desierto,
como David cuando buscaba al Señor,
y aunque mi corazón estaba roto,
sentí que Dios me sostenía con amor.
Verso 2
Tus palabras fueron como fuego,
a veces ternura, a veces dolor,
me enseñaste lo que es querer
y también lo que es perder.
Cada lágrima fue oración,
cada suspiro un clamor al cielo,
y aunque tú ya no estás conmigo,
Dios llenó mi alma de consuelo.
Coro 1 (banda fuerte, trompetas y redobles)
Gracias por enseñarme a amar,
aunque tu adiós me hizo sangrar,
Dios me levantó del dolor,
me dio paz y me enseñó a esperar.
Hoy mi corazón ya no llora en vano,
ya no vive en sombras ni rencor,
porque lo que se perdió en la vida
Dios lo convirtió en bendición.
Verso 3 (poesía)
Aprendí que el amor es un camino,
que a veces se cruza y luego se va,
que en cada despedida hay un mensaje
y en cada herida hay verdad.
“Jehová es mi pastor, nada me faltará”,
me repetí mientras lloraba en soledad,
y aunque tu amor se marchó como río,
Dios me dio fuerza para continuar.
Puente (dolor profundo, voz quebrada)
No guardo rencor, no hay reproches,
solo gratitud en cada canción,
porque lo que vivimos juntos
fue prueba, fue lección, fue bendición.
Como Job aprendí la paciencia,
como David aprendí a confiar,
y aunque a veces me sentí perdido,
Dios nunca me dejó naufragar.
Verso 4 (más bíblico)
En mis noches oscuras clamé a Dios,
y en su palabra hallé verdad.
Cada lágrima fue un rastro de fe,
cada herida un recordatorio de su poder,
y hoy mi alma se siente completa
porque Él me enseñó a renacer.
Coro 2 (banda, más épico)
Gracias por enseñarme a amar,
aunque tu adiós me hizo sangrar,
Dios me levantó del dolor,
me dio paz y me enseñó a esperar.
Hoy mi corazón ya no llora en vano,
ya no vive en sombras ni rencor,
porque lo que se perdió en la vida
Dios lo convirtió en bendición.
Puente 2 (reflexión, dramático)
Ahora miro al cielo y sonrío,
sé que Él transforma todo el sufrir,
que cada historia, aunque duela,
es semilla para aprender a vivir.
Como Pablo en la cárcel escribió,
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”,
y aunque tu amor se haya ido,
mi alma está en paz y agradece.
Coro Final (banda épica con trompetas, clarinetes y redobles)
Gracias por enseñarme a amar,
aunque tu adiós me hizo sangrar,
Dios me levantó del dolor,
me dio paz y me enseñó a esperar.
Hoy mi corazón ya no llora en vano,
ya no vive en sombras ni rencor,
porque lo que se perdió en la vida
Dios lo convirtió en bendición.
Outro (voz quebrada)
Y si algún día preguntas por mí,
dile al viento la verdad:
te lloré, te amé, pero Dios me enseñó
que después de la tormenta siempre hay paz.