(Intro – requinto triste, voz bajita)
No sé cómo empezar esta canción…
hoy me acordé de ti y no fue evitar llorar.
Suena el requinto y me duele el alma…
esta es la carta que nunca te pude entregar.
(Verso 1)
Amor,
el día que tú te fuiste me quedé triste,
muy solo y no tuve la oportunidad
de decirte cuánto yo te amo.
Se me hizo nudo la garganta,
se me hizo tarde el valor,
y ahora cargo en el pecho
todo lo que calló mi voz.
No sabes cuánto me arrojé
por no haberte dicho a tiempo
que yo te amaba,
que tú eras mi todo,
mi razón pa’ levantarme
cuando el mundo me pegaba duro.
(Pre-Coro)
Ahora le hablo al cielo
con un vaso medio lleno,
mirando tu foto
mientras me quiebro por dentro.
(Coro)
Y ahora estoy solo,
con los ojos mojados, arrepentido,
cantándole al viento tu nombre.
Perdóname por no abrazarte fuerte
y decirte que eras mi norte.
Ojalá donde estés
ya no sientas dolor,
que Dios te siga arropando
y te siga dando todo ese amor
que yo no supe darte en vida,
que yo no supe decirte a tiempo, mi amor.
(Verso 2)
Traigo la Biblia en el asiento,
tu recuerdo en el retrovisor,
voy manejando despacio
platicando con el Señor.
Le digo que fui un cobarde,
que el orgullo me ganó,
que por quedarme callado
mi felicidad se apagó.
Que te amo…
que siempre te amé…
que eras mi todo,
aunque nunca lo grité.
Y ahora me pesa la casa,
la cama y la madrugada,
porque tu lado vacío
me recuerda mi falta.
(Puente – más íntimo)
Si el cielo me diera chance
de mirarte otra vez,
me arrodillo frente a ti
y te lo digo sin temer:
que me arrepiento del silencio,
que me arrepiento del ayer,
que por no abrir el corazón
hoy me toca perder.
(Coro Final – más dolido)
Y ahora estoy solo,
con los ojos mojados, arrepentido,
escribiéndote versos al aire.
Espero que donde estés
ya no sientas dolor,
que Dios te tenga en su pecho
llenándote de amor.
Y cuando me toque alcanzarte
si Él me deja pasar,
lo primero que voy a decirte
mirándote sin llorar…
es que te amo,
que siempre te amé,
y que sin ti
aprendí tarde a amar.