Verso 1
Amor mío,
hoy levanto mi voz como un salmo al cielo,
pero también como un suspiro
de este corazón que lleva tu nombre.
Porque si el Señor escucha
el clamor de sus hijos,
seguro escuchó el mío
cuando en silencio le pedía encontrarte.
Y llegaste tú…
como llegan los milagros, despacio,
pero cambiándolo todo
cuando entraste en mi camino.
Verso 2
A veces me quedo mirándote
como si no creyera que es verdad,
y le digo bajito a Dios:
“Señor… gracias por esta mujer.”
Porque como dice el salmo:
“Deléitate en el Señor
y Él concederá
los deseos de tu corazón.”
Y aquí me tienes ahora
amándote más
de lo que las palabras pueden explicar.
Coro
Gracias, Señor,
por ponerla en mi vida.
Por su sonrisa que calma
las tormentas que traía.
Cuando tomo su mano
siento paz en el alma,
como oveja guiada
a aguas tranquilas y claras.
Y si mi vida fuera canción
de esas que salen del alma,
mi amor…
tú serías el verso
que siempre quiero cantar.
Verso 3
Amada mía,
tu amor me recuerda
que Dios escribe historias perfectas
con gente imperfecta.
Y perdóname si a veces
me quedo mirándote tanto,
pero es que tu belleza
me tiene agradeciendo al cielo.
Porque si mi vida fuera un salmo,
tú serías el verso más bonito,
la bendición que Dios guardó
para caminar conmigo.
Coro
Gracias, Señor,
por ponerla en mi vida.
Por su risa que alumbra
cada día que camina.
Y si un día preguntan
qué milagro me pasó,
diré que entre tantos caminos
Dios el tuyo me cruzó.
Final
Y aunque pasen los años
y cambie el tiempo la piel,
yo seguiré agradeciendo
haberla encontrado a usted.
Porque mi mayor bendición
no fue solo conocerte…
fue que Dios te guardara
para siempre ser mi esposa.