Tía Lupe, siempre estabas ahí,
nunca olvidabas lo que me hacía feliz.
De los cumpleaños, los planes, el sol,
de cada detalle que daba calor.
Eras la mejor tía del mundo,
y te echo de menos de corazón.
Aunque pasen los años,
sigues aquí en mi corazón.
Tú sabías cuándo estaba mal,
con una sonrisa lo hacías normal.
Tus abrazos largos, tu voz al hablar,
me hacían sentir en mi hogar.
Eras la mejor tía del mundo,
y te echo de menos de corazón.
Aunque pasen los días,
nunca me olvido de ti.
A veces me río pensando en ti,
en todo lo bueno que nos dejó tu amor.
Siempre eras quien recordaba cada cosa,
y eso en el alma me quedó.
Eras la mejor tía del mundo,
y te echo de menos de verdad.
Gracias por tanto cariño,
nunca te voy a olvidar.