Verso 1
Hubo un día en que la casa
dejó de parecer hogar,
las ventanas fueron sombras,
y me costaba respirar.
Dejé mis huellas en el camino,
dejé canciones sin terminar,
y entre silencios aprendí
que también duele despedirse sin hablar.
Pre-coro
Y cuando la noche cayó sobre mí,
pensé que el cielo se cerró,
pero debajo de aquella tormenta
había una mano que nunca solté.
Coro
Cuando cerraron las puertas,
Tú dejaste abierta la eternidad.
Cuando se apagaron las luces,
Tú fuiste mi claridad.
Cuando pensé que estaba perdido,
cuando olvidé hacia dónde seguir,
descubrí que aun en la noche
había un amanecer para mí.
Porque mientras buscaba respuestas,
Tú me enseñabas a vivir,
y cuando todos dejaron de verme,
Tú nunca dejaste de mirarme a mí.
Verso 2
Pasó el invierno despacio,
con sus noches de soledad,
y aunque mi fe estuvo frágil,
seguí creyendo una vez más.
Las heridas dejaron de sangrar,
y la ruina volvió a florecer.
A veces hay que perder el sol
para aprender de nuevo a crecer.
Puente
Ya no quiero preguntarle al invierno
por qué algún día llegó.
Mis cicatrices no son cadenas,
son mapas del corazón.
Y si otra puerta vuelve a cerrarse,
ya no tendré miedo de partir,
porque ahora sé que un hogar
es saber quién camina junto a ti.
Último coro
Cuando cerraron las puertas,
Tú dejaste abierta la eternidad.
Cuando se apagaron las luces,
Tú fuiste mi claridad.
Y ahora camino sin miedo,
porque aprendí al sobrevivir:
pueden cerrarse mil puertas,
pero si Tú estás conmigo,
siempre habrá un camino para mí.
Outro
Quizá algún día olvide
el sonido de aquellas puertas al cerrar,
pero nunca olvidaré
la voz que escuché en el silencio:
“Yo sigo aquí.”