Con guitarra en la mano y el nudo en la garganta
les voy a cantar la historia de un hombre que se nos fue y nos hace falta.
Se llamaba Mario Moreno, así con mucho honor,
y su nombre y su apellido son orgullo y valor.
Se fue un día triste y frío, el cielo lo reclamó,
fue un momento muy difícil, el mundo se nos paró.
Lloramos todos juntos, nos dolió hasta el alma,
nadie estaba preparado pa' perder tanta calma.
Pero quien más sintió el golpe, quien más cargó el pesar,
fue tu hija querida Ana, que no te deja de extrañar.
La veo todas las noches llorar al recordarte,
se le rompe el corazón por no poder abrazarte.
Mario Moreno llevamos con la frente muy en alto,
su apellido es nuestra herencia, es nuestro mayor asalto
a la pena y al olvido, porque él siempre estará aquí,
en cada paso que damos, en todo lo que aprendí.
Su legado no se acaba, sigue vivo en cada uno,
en el cariño inmenso que nos dejó como don
Mario Moreno, con orgullo te llevamos!
Tu apellido y tu recuerdo nunca los soltamos.
Fue duro aquel día en que tuviste que partir,
pero en nuestro corazón sigue siempre aquí.
Tu legado es nuestra fuerza, es nuestra luz y guía,
Moreno llevamos con honor todos los días.
Nos enseñó ser valientes, leales y de bien,
a dar la mano al amigo, a luchar también.
Y aunque Anitha te llore en la oscuridad,
sabe que tú la cuidas desde la eternidad.
El dolor de tu partida se transformó en un deber:
honrar tu nombre siempre, y nunca retroceder.
Ahí queda este corrido, hecho con el sentimiento
de toda la familia que lo lleva en el pensamiento.
Para ti Mario Moreno, y para tu werita consentida cómo solías decirle que te adora que a pesar que pasan los años nunca te olvida,
tu recuerdo es eterno y nadie lo deshonra.
Y aunque aquel día fue duro y difícil de aceptar,
con orgullo y honor te vamos a recordar.