Señor, hoy vengo ante tu presencia
con el corazón cansado y herido.
Reconozco mis faltas y mis caminos
que me alejaron de tu amor divino.
Muchas veces cerré mis oídos
a la voz de tu santa palabra,
seguí los caminos del mundo
olvidando tu luz que me salva.
Perdóname Señor, perdóname Señor
Perdóname Señor, perdóname Señor.
Por ignorar tu palabra santa,
por seguir las cosas de este mundo,
por ser egoísta y olvidar
que tu amor es más profundo.
Perdóname Señor, perdóname Señor
Perdóname Señor, perdóname Señor.
Pero tu misericordia es grande
y tu amor nunca me abandonó,
aunque caí tantas veces
tu gracia siempre me levantó.
Lava mi alma con tu misericordia,
renueva mi vida con tu amor.
Perdóname Señor, perdóname Señor
Perdóname Señor, perdóname Señor.
Gracias Señor por escucharme
cuando clamo desde el silencio,
cuando mis lágrimas hablan
y tú conoces mi pensamiento.
Gracias porque aun siendo débil
tu mano siempre me sostiene,
porque tu gracia me levanta
y tu Espíritu me mantiene.
Gloria a ti Señor de la vida,
Rey eterno lleno de bondad.
Hoy levanto mis manos al cielo
para darte honra y majestad.
Santo, Santo eres Señor
digno de toda adoración,
recibe hoy mi humilde canto
que nace desde el corazón.
Hoy regreso a tu presencia
con un corazón arrepentido,
porque solo en tu misericordia
encuentro paz y verdadero camino.
Como el hijo pródigo que vuelve a la casa de su Padre,
hoy levanto mis ojos al cielo y digo:
Hoy te doy gracias Padre eterno
porque tu amor me ha recibido.
Gracias Padre por tu perdón.