Nunca dije tu nombre en historias que no fueron,
jamás inventé un “nosotros” que no existió en tu cielo.
Si hablé de lo que sentí, fue solo dentro de mí,
porque tu nombre… tu nombre siempre lo guardé en silencio.
Y sé que tú creíste que yo fui como los demás,
pero ojalá supieras lo que nunca voy a negar:
que lo poco que sentí contigo era verdad,
aunque nunca te pedí que te quedaras ni un día más.
Y ahora me miras como si yo hubiera arruinado todo,
cuando yo fui el único que te cuidó incluso en mi modo…
de sentir sin tocar,
de quererte sin hablar,
de callar para no herirte y solo hacerme daño yo.
Y hoy me duele…
que pienses que fui mentira cuando yo fui lo más sincero.
Que me juzgues por palabras que jamás salieron de mi pecho.
Que tu duda pese más
que mi silencio leal,
ese que te protegió aunque tú nunca lo vieras.
Mi verdad nunca te hirió,
pero tu duda sí…
y aquí me ves, roto por dentro otra vez.
No sabía que callar también podía condenarme,
que guardar lo que sentía terminaría por derrumbarme.
Y tú creyendo en esa versión que nunca dije,
que jamás fue cierta, que jamás existió…
mientras yo solo buscaba que tu mundo no se lastime.
Y si me alejé a veces fue para no confundir tu calma,
no por miedo, no por juegos—solo porque te cuidaba.
Pero tú no lo miraste…
y ahora soy el culpable
de un delito que no hice y de un amor que nunca dije.
Y hoy me duele…
que pienses que fui mentira cuando yo fui lo más sincero.
Que me juzgues por palabras que jamás salieron de mi pecho.
Que tu duda pese más
que mi silencio leal,
ese que te protegió aunque tú nunca lo vieras.
Mi verdad nunca te hirió,
pero tu duda sí…
y aquí me ves, roto por dentro otra vez.
Ojalá algún día entiendas
que mi error fue quererte en silencio,
que cuidarte fue mi forma de decirte lo que siento.
Que nunca fui otro hombre jugando a enamorarte…
solo fui alguien que te quería sin querer derrumbarte.
Y sí, me duele…
porque en tu historia yo quedé como el que miente primero,
cuando yo era el que callaba para no romper tu cielo.
Mi verdad no te falló,
pero al final se quebró
cuando tu duda apagó lo poquito que tenía.
Yo jamás dije “lo nuestro”…
pero mi sentimiento sigue aquí,
aunque tú ya no lo veas.