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La luz… brilla en las tinieblas.
Y las tinieblas…
no la entienden.
Ah-ah… yeah.
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El diablo no miente, no—
te tira justo lo que querés oír.
Y yo corrí detrás de un sueño tanto tiempo
que me olvidé… de sentir.
Un látigo en el aire marcando el ritmo,
la indiferencia cortando el compás.
Entre lo sutil y lo concreto,
entre el deseo… y lo que viene detrás.
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Y yo ya no persigo nada,
me muevo solo cuando vibra exacto.
Así se sostiene el mundo:
una mano firme…
y la otra danzando el pacto.
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No corro detrás de nada—
dejo que el camino venga hacia mí.
Si no vibra con mi alma,
no nací pa’ sostenerlo, no es para mí.
Aquí estoy… presente y listo,
abriendo puertas que antes no vi.
Uh—la luz brilla en las tinieblas…
y hoy esa luz…
me eligió a mí.
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Cierro una puerta, abro otra,
camino suave, sin dejar sonido.
Un sueño marcando huella,
un pulso viejo que siempre estuvo conmigo.
Converso con lo invisible,
lo escucho en cada grieta del viento.
Cada señal es una llamada,
cada presencia… otro movimiento.
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Y cada decisión que tomo
dice fuerte: “Sí, estoy acá”.
Con los pies sembrados en tierra,
y el espíritu listo pa’ lo que vendrá.
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No corro detrás de nada—
dejo que el camino venga hacia mí.
Si no vibra con mi alma,
no nací pa’ sostenerlo, no es para mí.
Aquí estoy… presente y listo,
abriendo puertas que antes no vi.
Uh—la luz brilla en las tinieblas…
y hoy esa luz…
me eligió a mí.
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Voy hacia adentro… lento.
Por un sendero que pocos quieren pisar.
Hace falta valor pa’ detenerse,
valor pa’ mirar…
valor pa’ cambiar sin promesa de llegar.
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No corro detrás de nada—
ya entendí lo que es fluir.
Si no vibra con mi alma,
no lo cargo, no lo espero, no es para mí.
Aquí estoy… presente y listo,
más despierto que lo que fui.
Uh—la luz brilla en las tinieblas…
y hoy esa luz…
esa luz
me eligió a mí.
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