Se siente en el aire una extraña sensación,
vibra el suelo y algo nuevo empieza a despertar.
Una chispa, un reflejo, se convierten en temor,
porque el cambio siempre llega sin avisar.
Se está agitando tu razón,
la existencia tiembla a tu alrededor.
No es coincidencia,
no es tu imaginación.
Se te está moviendo el cielo,
se te está rompiendo el miedo.
No hay nadie en el espejo,
solo llamas, solo el fuego.
En el silencio de las noches,
en la calma de las mañanas,
te preguntas si esto es todo,
si no has olvidado nada.
Cuando las cosas se mueven
en direcciones inesperadas,
ya no hay nada en el vidrio,
pero nos queda una llamada.
Se te está moviendo el cielo,
se te está rompiendo el miedo.
No hay nadie en el espejo,
solo llamas, solo el fuego.
Soy el rayo que rompe la noche,
la verdad que nadie esperaba.
Ya no hay miedo en tus espejos,
solo el fuego que te llamaba.
Y si el cielo vuelve a abrirse,
no corras, quedate en calma.
Que a veces perderlo todo
es no haber perdido nada.