(Intro – requinto triste)
Yeah, yeah…
Pa’ todos los que han llorado solos…
Pero siguen creyendo…
A veces la vida pesa más de lo que uno dice…
Aquí seguimos firmes…
Pero Dios no falla, viejo…
Con Dios por delante.
(Verso 1 — Dolido, directo, bíblico)
Dice la Palabra que Él está cerca del corazón quebrado,
y yo lo he visto… cuando el mundo me dejó tirado.
He caminado solo, sin rumbo, casi desahuciado,
pero Dios me recogió del polvo… y me dejó levantado.
Salmo veintitrés, lo repito pa’ no perder la fe:
“aunque ande en valle oscuro, Tú me cuidas, Rey”.
Si Jesús siendo perfecto fue herido también,
¿quién soy yo pa’ no enfrentar pruebas en la vida, eh?
Pre-Coro:
Pero Dios no falla, Su mano nunca se raja,
cuando todos se van… Él siempre se queda y trabaja.
Y aunque duela el proceso, mi espíritu se agarra,
porque Su amor levanta hasta el alma más desgarrada.
(Coro — Bíblico tumbado, fuerte)
Cada noche lloro, pero oro, y en oración descanso,
porque está escrito: Él da fuerzas al cansado.
Y aunque el día venga duro, sigo caminando,
la bendición viene… Él siempre llega temprano.
Esperaré la promesa, aunque el mundo me diga que no,
porque lo dijo Isaías: “la luz llega al que confió”.
Dios no ha terminado, lo sé en mi corazón,
aunque esté roto… Él escribe mi canción.
(Verso 2 — introspectivo, lento, profundo)
A veces quiero huir pa’ que nadie vea mi caída,
pero el Señor me recuerda: “yo soy tu guía en la vida”.
Y aunque me falte todo, Su palabra me da comida:
“no temas, que Yo contigo voy día tras día”.
Proverbios dice que no me apoye en mi entender,
y sí, la neta, muchas cosas no las logro comprender.
Pero si Él me sostiene, ¿qué me puede detener?
Si Dios abre puertas, ni el infierno las va a romper.
(Puente — confesión con quebranto)
Señor, he llorado sin que nadie lo sepa,
pero Mateo dice que Tú ves en lo secreto.
Y lo que siembro en lágrimas… Tú lo cosechas en bendiciones,
tú sanas mis heridas, Tú curas mis corazones.
(Coro Final — más fuerza, más Biblia, más fe)
Confío en Ti… aunque la vida me pegue recio,
porque Romanos dice: “todo obra pa’ bien en Tu tiempo”.
No me rindo, no me doblo, aunque venga el viento,
contigo, Dios, lo imposible se hace cierto.
Me aferro a Tu nombre aunque tiemble mi voz,
porque cuando me caí…
solo Tú, mi Señor, me levantaste con amor.