Intro
No sé si algún día leas esto…
pero Dios sí.
(Él escucha aun cuando el corazón calla).
Verso 1
Te escribo sin rencor,
aunque me tiemble la mano,
porque amarte fue verdad
y perderte fue desierto largo.
Te oré más veces de las que sabes,
le pedí a Dios que te guardara,
como dice el Salmo en la noche
cuando el alma ya no aguanta.
Verso 2
Me hablaste de un “para siempre”
como si fuera promesa eterna,
yo te creí con el alma abierta
y la fe puesta en tu palabra.
Un día te fuiste sin palabra,
sin un “perdón”, sin explicación,
y yo me quedé como Job
preguntándole al cielo la razón.
Pre-Coro
No te escribo para que vuelvas,
te escribo para poder soltar,
porque Dios sana al quebrantado
aunque no entienda el final.
Coro
Me dolió como duele la fe
cuando no entiende el plan,
sentí que Dios guardaba silencio
mientras tú te ibas sin mirar atrás.
Pero en medio del llanto aprendí
que Él nunca me dejó caer,
aunque tú cerraste la puerta,
Dios permaneció fiel.
Verso 3
Hubo noches de piso frío,
Biblia abierta, voz sin voz,
orando más por no odiarte
que por olvidarnos los dos.
Entendí que perdonar
no es decir que no dolió,
es soltar la carga del alma
y confiarle cuentas a Dios.
Puente
“Bástate mi gracia”, me dijo
cuando ya no supe qué hacer,
porque su poder se perfecciona
justo cuando ya no hay fe.
No era tu amor el que me salvaba,
ni tu manera de amar,
era Dios escribiendo recto
donde yo veía mal.
Último Coro
Hoy te nombro sin que me duela,
aunque la herida no se fue,
porque hay cicatrices santas
que me enseñaron a creer.
Esta carta no pide respuesta,
ni regreso, ni explicación,
solo deja constancia
de que sobreviví
sostenido por la fe
y por la mano de Dios.
Outro
Esta fue la carta
que nunca te envié…
porque el Señor es mi pastor
y aun en la pérdida
nada me faltó.
Amén.