Yo vengo de un rancho cerquita del gabacho,
Matamoros en mi sangre, hambre y puro barro,
No había ni pa’ un plato, frijoles eran raro,
Y el lujo más grande, era un día bien almorzado.
Desde morro trabajando, pa’ ganarme cada peso,
Verdulero, mandadero, Simisuit sudado en el pecho,
El mundo era frío, el hambre duro y sin respeto,
Crecí con la idea: “Solo yo cambio mi universo”.
Se cruzó el camino con gente de otro juego,
Me hablaron de billetes, poder y de fuego,
Y yo con la ilusión de sacar a mi familia del duelo,
Acepté sin pensar, por llenarles el refri entero.
Y llegaron los lujos, casa pa’ mi jefa,
Carros del año, vida fina en la mesa,
Pero ese brillo viene con doble receta,
Pesa el oro en la mano, pero más la conciencia.
Pero el viento cambió, llegó la tormenta,
Pagaron justos por pecadores sin prueba,
Mi alma se rompió, se me acabó la fuerza,
Perdí lo que más amo… y ahí cayó mi soberbia.
Salí del infierno pagando mi salida,
Porque en ese camino o te vas o te quitan la vida,
Me fui lejos del ruido, del plomo y la envidia,
Dejé las cadenas… ahora porto herramientas y vida.
Hoy estudio y trabajo con manos honestas,
Lo que gano es sudado, y mi paz es completa,
Antes oro y pistolas, ahora pañales y memelas,
Domingo en la iglesia con mi reina y mis estrellas.
Ya no soy lo que era, soy mejor que aquel hombre,
En vez de terror, hoy me llaman buen padre y esposo noble,
Mi pasado quedó, la Tormenta sin nombre,
Hoy mi legado es amor… y eso sí pesa donde corresponde.
(Outro)
De Matamoros salí buscando redención,
Del polvo salí, y al polvo volvió la ambición,
Hoy tengo familia, respeto, bendición,
Fui tormenta en la calle… ahora soy calma en mi hogar y mi corazón.