(Verso 1)
Señor, hoy quiero darte gracias
por los siervos que enviaste a mí;
con paciencia me enseñaron
el camino que conduce a Ti.
Con valentía proclamaron
la verdad de Tu Evangelio fiel,
y sembraron en mi corazón
un amor profundo por Tu Ley.
(Pre-Coro)
No buscaron gloria para ellos,
sino llevar las almas hacia Ti;
fueron instrumentos de Tu gracia,
luces que me ayudaron a seguir.
(Coro)
¡Gracias, Señor, por Tus siervos fieles!
Por su entrega y fidelidad;
por anunciar con valentía
la verdad que da la libertad.
Y hoy deseo que muchos escuchen
a quienes Tú llamaste a servir,
para que encuentren en Cristo Jesús
la luz que nunca ha de morir.
(Verso 2)
Por sus enseñanzas y consejos,
por su amor a la verdad de Dios,
fue creciendo dentro de mi alma
el deseo santo de evangelización.
Y con alegría hoy proclamo
la bendición que pude recibir:
haber conocido personalmente
al Padre Luis Toro y compartir.
(Pre-Coro)
Que Dios bendiga su ministerio,
su entrega y perseverancia;
y a todos los que anuncian Tu verdad
con amor, firmeza y esperanza.
(Coro)
¡Gracias, Señor, por Tus siervos fieles!
Por su entrega y fidelidad;
por anunciar con valentía
la verdad que da la libertad.
Y hoy deseo que muchos escuchen
a quienes Tú llamaste a servir,
para que encuentren en Cristo Jesús
la luz que nunca ha de morir.
(Puente)
No es la voz del hombre la que salva,
es Tu gracia, Señor Jesús;
pero gracias por aquellos siervos
que nos conducen hacia Tu luz.
Que nunca falten evangelizadores,
catequistas llenos de amor,
que proclamen al mundo entero
la esperanza de nuestro Señor.
(Coro Final)
¡Gracias, Señor, por Tus siervos fieles!
Por sembrar fe en el corazón;
hoy también quiero responderte
anunciando Tu salvación.
Y si alguna alma escucha este mensaje,
que abra su vida al amor de Dios;
porque Cristo sigue llamando
a Su pueblo con eterna voz.
(Final)
Gracias, Señor, por quienes enseñan
la fe que recibimos de Ti;
que, siguiendo su buen ejemplo,
también yo pueda servirte a Ti.
Y que muchos, por amor a Dios,
escuchen a Tus siervos de verdad,
para conocer más a Jesucristo
y permanecer en Su Iglesia hasta el final.
”¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la Buena Nueva!”