Se ha roto el cristal de mi ventana.
No sé si es de noche o si es mañana.
Te busco en el templo, sé que sigues ahí,
Pero el puente se ha caído y no puedo ir a Ti.
Solo encuentro el eco de Tu rostro en el silencio.
¿Dónde estás, Padre, cuando más te necesito, y no lo merezco? Me siento como Pedro, negando mi llama,
Pero no por miedo, sino por el dolor que me reclama.
La rutina me consume, el rezo no tiene rima,
Cada paso es un peso que me lleva cuesta arriba.
He leído todos los salmos, sé el camino y la meta,
Pero el corazón se siente solo, sin profeta.
Y me pregunto si esta fe es solo una vieja historia,
Cuando mi cuerpo solo siente derrota y memoria
De un pasado que no sana, y un presente sin color.
Soy un creyente en la niebla, buscando a mi Pastor.
Y si te canto esta tristeza, es porque aún creo.
Si la lágrima cae, es porque todavía te veo.
Esta es la Noche Oscura del Alma, no un simple adiós,
Es el alma que grita: "¡Sáname, mi Dios!"
Que el Espíritu Santo quiebre este silencio frío,
Y dime que aún queda sitio para mí, aquí, en el río
De Tu Misericordia.
Me siento como Marta, agobiada, sin descanso,
El mundo me exige prisa, y yo solo pido remanso.
En la misa soy turista, miro el rito sin entender.
Y esa chispa que ardía, ya no quiere encender.
He fallado tantas veces que no encuentro el perdón,
¿Cómo pido tu abrazo si no merezco tu atención?
Pero recuerdo a la Magdalena, Tu mirada de amor,
Y en esa pequeña luz, siento alivio a mi temblor.
Sácame de este pozo donde ya no distingo el fondo,
Solo quiero oír Tu voz, aunque sea en un eco hondo.
No es duda de que existes, es duda de si existo en Tu plan.
Devuélveme la paz que me quitó este huracán.
Estoy aquí, de rodillas, con el orgullo destrozado.
Solo el saber que estás, me mantiene a Tu lado.
Es la Noche Oscura del Alma...
Sáname, mi Dios.
Luziel
Paz y Amén
Puro Católico viejones