“Zapatos Prestados”
Verso 1
Crecí donde el polvo era alfombra,
Armenia, Tamarindo, Ciudad Ávila.
Un solo par pa’ la escuela y pa’ salir,
zapatos prestados pa’ aprender a sobrevivir.
Nunca estrené cuadernos ni ilusiones,
la jaba de tela cargando lecciones,
mientras otros llevaban mochilas nuevas
yo llevaba vergüenzas que nadie ve, pero pesan.
En casa éramos cinco y un cuarto partido,
mamá enferma, el hambre de testigo.
En Cuba si comes no vistes hermano,
y si te vistes, no cenas… así crecimos temprano.
Pre-Coro
Fui pobre de cosas, no de corazón,
soñaba en silencio pa’ no hacer más ruido.
Quería ser médico, cantante o abogado,
pero primero había que poner comida en el plato.
Coro
Yo vengo de no tener nada,
de llorar bajito pa’ que mamá no escuchara.
De trabajar siendo un niño,
de cargar tomates más grandes que mis sueños.
Yo vengo de zapatos usados,
pero con un corazón que nunca se rindió.
Y si hoy me ves lejos, no es por cobardía,
es que el amor a mi familia me empujó.
Verso 2
Desde chiquitico sudando en el campo,
arrastrando cubetas que pesaban años.
500 pesos por dejarme el cuerpo,
y al final del día no alcanzaba ni pa’ el almuerzo.
Estudié contabilidad cerca de casa,
trabajaba y estudiaba… o una cosa se atrasaba.
Hubo semanas sin escuela,
porque el hambre no espera, no entiende de metas.
Me daba pena llevar novias a casa,
no por ellas… por mis paredes cansadas.
Nunca tuve un refrigerador bueno,
ni un televisor que tapara el silencio.
Pre-Coro 2
Pero tenía dos hermanas que son mi vida,
Daniela y Danieyis, mi fuerza escondida.
Y un sueño tatuado desde pequeño:
ver a mi mamá vivir lo que merece en serio.
Coro
Yo vengo de no tener nada,
de aprender a ser fuerte sin que nadie me enseñara.
De mirar al futuro con miedo y fe,
de prometerme que algún día iba a poder.
Yo vengo de noches sin comida,
de sonreírle al mundo con el alma herida.
Y si hoy me duele estar lejos de casa,
es porque el amor también se sacrifica.
Puente (el más crudo)
La Habana me recibió con hambre,
con días que no le conté a nadie.
Hubo noches que no comí,
hubo cosas que hice que no quería pa’ sobrevivir.
Y el peor día llegó sin aviso:
mi hermana pariendo sin atención,
72 horas sin líquido… y yo solo con Dios.
Y al mismo tiempo mi tío se murió en Holguín,
dos golpes, un pecho… y no podía decirlo aquí.
Guardé el dolor pa’ proteger a mamá,
cargué ese secreto que todavía pesa más.
Cuando al fin se lo conté, se me cayó en los brazos,
“ya no aguanto más”, dijo… y ahí me rompí despacio.
(silencio imaginario)
Verso 3
Me fui pa’ Ciego flaco como un suspiro,
mamá llorando al verme tan perdido.
Pero no me rendí, nunca me rendí,
porque rendirme era fallarles a ellos y a mí.
Después La Habana también fue alegría,
amistades reales, ron, canciones, poesía.
Malecón hasta el amanecer,
fui feliz… aunque doliera reconocer.
La Habana fue casa y herida,
fue amor, fue exceso, fue vida.
Y aun así, el sueño seguía:
sacar a los míos de la necesidad algún día.