No llegué limpio, llegué rendido,
con más preguntas que respuestas en el pecho escondido.
Yo pensé que el cielo se ganaba sudando,
pero Dios me mostró que el amor no se compra pagando.
Crecí creyendo que tenía que ser perfecto,
que cada error me alejaba más del cielo abierto.
Pero la cruz gritó lo que yo no entendía:
que la salvación es regalo, no mercancía.
Por gracia… no por mi esfuerzo,
no por mis ayunos largos ni por lo que aparento.
No por obras, no por reputación,
sino por fe en Aquel que cargó mi condenación.
🙏 Coro (lento, sentido):
Es por gracia, no por lo que yo haga,
es por fe, aunque mi fuerza se acabe.
No me salvé, Él me salió a buscar,
cuando estaba perdido, me vino a rescatar.
Es por gracia, regalo del cielo,
no se compra con lágrimas ni con anhelos.
Si hoy sigo en pie no fue por mí,
fue porque Su amor creyó primero en mí.
🎤 Verso 2:
Yo quería pagar mi deuda con promesas,
decir “Dios, voy a cambiar”, mil veces.
Pero Él no buscaba negociación,
buscaba un corazón rendido, no una actuación.
La fe no es fuerza, es dependencia,
es confiar cuando no tienes evidencia.
Es creer cuando todo dice “no”,
y aun así descansar en Su voz.
No me salvó porque yo era bueno,
me salvó porque Él es bueno, eso lo entiendo.
Si fuera por obras, ya me habría perdido,
pero Su gracia me sostuvo cuando yo mismo me fallé, lo admito.
🔥 Puente:
No fue mi mano, fue la Suya
no fue mi fe grande, fue Su gracia pura.
Yo solo creí, Él hizo lo eterno,
yo puse la fe, Él puso el precio completo.
🎧 Verso 3:
El orgullo odia este mensaje,
porque quiere medallas, quiere homenaje.
Pero la cruz mata toda presunción,
porque nadie se jacta frente a la salvación.
Hoy camino agradecido, no presionado,
ya no obedezco por miedo, obedezco por amor entregado.
No hago el bien para que Dios me quiera,
hago el bien porque Él me amó primero, de manera sincera.
🕊️ Coro final:
Es por gracia, no por mi historial,
no por mi pasado ni mi moral.
Si hoy respiro esperanza y fe,
es porque Cristo me regaló lo que no merecí tener.
🙏 Outro:
Si mañana caigo, Su gracia sigue ahí,
no me excusa el pecado, pero me levanta a mí.
Efesios dos ocho, grabado en mi ser:
No me salvé solo… fue Dios el que quiso creer en mí primero.