> En la mesa no faltaban
ni las cartas ni el mezcal,
los amigos de a de veras
siempre listos pa' brindar.
Con un trago se destapa
lo que muchos quieren callar,
el que tiene malas mañas
solito se va a quemar.
> Hay miradas que no engañan,
hay sonrisas que hacen mal,
tengo un sexto bien alerta
que me empieza a señalar.
Cuando bebo no me pierdo,
al contrario, veo más,
el que envidia a los sinceros
nunca se va a levantar.
> Los compas que son de acero
no se oxidan por hablar,
cuando truena la tormenta
no se echan pa’ atrás jamás.
Y los otros, los de sombra,
que se arriman por sacar,
con alcohol y con el tiempo
se empiezan a delatar.
> Yo no canto pa’ ser santo
ni pa' andar aparentar,
sólo digo lo que pasa
en la vida real y ya.
Que el dinero, que las morras,
que la envidia y la traición,
más de un “compa” se resbala
y termina en el panteón.
> Así es esto, mi plebada,
entre tragos y verdad,
el que vale, se le brinda,
y al que finge, a caminar.
A los míos los respeto,
y me sobran pa’ brindar,
por los compas verdaderos...
¡y los que ya no están! 🥃