“mmm” o “uhh”
De niño escuchaba tu nombre en el aire,
en frases sencillas que el tiempo guardó.
No entendía el porqué de los rezos,
ni el eco lejano de aquella voz.
Crecí buscando razones al cielo,
tratando de hallarte en la explicación.
Entre ciencia, duda y misterio,
tu reflejo estaba en cada flor.
Y aunque no sabía quién eras,
ya estabas pintando mi alrededor.
Cuando entendí tu silencio,
descubrí que siempre estuviste ahí.
En el dolor, en mis pasos inciertos,
fuiste abrazo cuando no lo pedí.
No te busqué, pero tú me encontraste,
y al fin pude verme en ti.
Pasaron los años, llegó la tormenta,
la vida se nubló sin razón.
El amor se me fue entre las manos,
y el alma quedó sin color.
Pero en medio de aquella despedida,
sentí tu presencia junto a mí.
No dijiste nada, y en tu calma
me enseñaste a seguir.
No te debía nada, pensaba,
y tú ya habías pagado por mí.
Cuando entendí tu silencio,
descubrí que siempre estuviste ahí.
En el dolor, en mis pasos inciertos,
fuiste abrazo cuando no lo pedí.
No te busqué, pero tú me encontraste,
y al fin pude verme en ti.
Hoy tu voz me llama suave,
me invita a amar sin condición.
Encontré en tu plan mi destino,
y en tu amor, mi dirección.
Cuando entendí tu silencio,
mi vida volvió a sonreír.
Ya no temo al paso del tiempo,
porque sé que caminas en mí.
No te busqué, pero tú me encontraste,
y al fin… te pude sentir.
Cuando entendí… tu silencio…
fue el inicio de vivir