Desde Cuauhtémoc, Chihuahua,
se oye el acordeón sonar,
cuando va pasando el Doctor
hasta el tráfico se pone a saludar.
Roberto Soto es su nombre,
doctor serio pero buenón,
cara de “no pasa nada”
y receta pa’ cualquier dolorón.
A donde quiera que llega
se oye el “¿qué pasó, doc?”
uno le pide la receta,
otro nomás el saludo top.
En la tiendita, en la plaza,
en la farmacia también,
no falta quien le pregunte:
“Doc, ¿esto será estrés o qué es?”
Ay, ay, ay, que suene la cumbia sabrosa,
ahí viene el Doctor Soto curando cualquier cosa.
Con bata o sin bata, siempre es sensación,
en Cuauhtémoc lo quieren de corazón.
Es sencillo como el agua,
no le gusta presumir,
pero cuando da el diagnóstico
hasta el susto se quiere ir.
Tiene fama de buen doctor,
y eso no es exagerar,
porque hasta el dolor de suegra
dicen que sabe quitar. 😆
No hay dolor que se le escape,
ni achaque sin solución,
si no sana con medicina
sana con buena atención.
Ay, ay, ay, qué doctor tan aplicado,
sales más tranquilo nomás con haberlo mirado.
Te checa, te explica y te hace sonreír,
sales sano… o mínimo ya no quieres morir.
De lunes a lunes chambeando,
descansar no se le da,
porque cuando el pueblo llama
el Doctor Soto ahí está.
“Doc, me duele aquí tantito”,
“Doc, me siento medio mal”,
y él con calma te contesta:
“Eso es sueño, vete a descansar”.
En Cuauhtémoc es leyenda,
no por fama ni por show,
sino porque es buen doctor
y mejor ser humano, ¡cómo no!
Puente chusco:
Si te duele la cabeza,
si te duele el corazón,
si te duele la quincena
o hasta la desvelación,
no vayas con el curandero,
ni le reces al dolor,
mejor busca al Doctor Soto
que eso sí tiene solución.
Ay, ay, ay, que retumbe el acordeón,
para el Doctor Soto con todo el vacilón.
Orgullo de Chihuahua, respeto y tradición,
doctor reconocido y de gran corazón.
Ay, ay, ay, que siga la cumbia ya,
porque el Doctor Soto no se puede igualar.
Sencillo, querido y siempre trabajador,
¡que viva Roberto Soto, el doctorón!