Caminos polvorientos, botas gastadas, sudor mezclado con lágrimas,
Vine buscando libertad, una vida nueva entre llamas.
Trabajé desde el amanecer hasta la noche sin final,
Construí un hogar, crié a mis hijos, dando todo sin dudar.
Los cielos azules alguna vez prometieron sueños,
Ahora se ven pesados, oscuros, rompiendo los tejidos.
Las órdenes llegaron, enviando buena gente de vuelta,
Almas trabajadoras arrancadas de sus vidas con abrupta puerta.
Mamá llora en silencio, el miedo la consume,
Papá no habla, la vergüenza lo resume.
Los niños se abrazan, demasiado jóvenes para entender
Que el mundo allá afuera puede llevárselos sin retroceder.
Vecinos susurran, puertas cerradas de par en par,
Temen ser vistos cuando la noche empieza a pasar.
Campos llenos de cosechas, largas jornadas de labor,
Sudor y sangre que se hunden profundo en el suelo mayor.
Un golpe en la puerta, papeles en la mano,
Los arrastran de su hogar, de su vida cotidiana.
Todo el trabajo, todos los sacrificios hechos,
Desaparecen en un instante, sueños deshechos.
Algunos enviados a países que apenas conocen,
Obligados a dejar todo, sin saber dónde ponen los pies.
Familias separadas, lágrimas cayendo como lluvia,
El camino por delante lleno de lucha y penumbra.
Aunque la esperanza parezca desvanecerse,
El amor por la familia nunca dejará de crecer.
El hogar no es un muro, una calle o una puerta,
Es la gente por la que luchas, lo que siempre te importa.
Los niños lloran en habitaciones vacías, recuerdos de juegos,
Padres rezan por misericordia, imploran al cielo sin ruegos.
Cruzar fronteras no es solo líneas en un mapa,
Es corazón desgarrado, atrapado en la trampa.
Trabajaron, soñaron, lucharon por sobrevivir,
Cada día solo para mantenerse y existir.
Pero el sistema solo ve papeles y nombres,
No los sacrificios, no los corazones que asombres.
Los cielos azules se vuelven grises, nubes bajas y densas,
La esperanza se vuelve frágil, la vida es intensa.
Aun así se levantan, aunque desgarrados estén,
Cargando amor y coraje en su corazón también.
La deportación golpea fuerte, pero la resiliencia persiste,
Incluso en el dolor, incluso en cadenas que resisten.
Porque el hogar son las personas, los lazos que conservas,
Incluso cuando el mundo intenta borrar tus huellas.
De caminos polvorientos a cielos llenos de dolor,
De oraciones susurradas a ojos llenos de temor,
Los inmigrantes siguen en pie, su espíritu no cae,
Incluso cuando los envían de vuelta, siguen de pie, no se va.