Quiero un mundo nuevo, lejos de esta prisión,
Las calles llenas de odio matan toda ilusión,
La gente finge sonrisas pero vive en traición,
Y yo solo respiro rabia dentro del corazón.
Odio las mentiras que gobiernan el planeta,
La avaricia, la codicia, la sangre en la receta,
Los ricos se alimentan del hambre de la gente,
Y el pobre se consume en un ciclo deprimente.
Yo camino con coraje, ya no creo en promesas,
El sistema te atrapa, te destruye, te pesa,
Pero hay algo que me da la fuerza de seguir,
Es mi hijo, mi tesoro, mi razón de existir.
Cuando lo miro a los ojos, veo el cielo brillar,
Aunque el mundo esté podrido, me enseña a luchar,
Él no merece un planeta lleno de dolor,
Merece tierra limpia, merece puro amor.
Yo sueño con montañas donde crezca feliz,
Donde corra por los campos sin tener que huir,
Donde el sol le dé calma, donde el agua sea clara,
Y la sombra del odio nunca lo alcanzara.
El mundo actual me asfixia, lo rechazo sin temor,
Cada esquina trae mentiras, cada calle trae rencor,
Los demonios de la vida quieren verme caer,
Pero yo protejo a mi hijo hasta el último amanecer.
Si este mundo es un infierno, yo seré su guardián,
Levantaré mis brazos contra todo el mal,
Construiré con mis manos lo que aquí no se ve,
Un paraíso escondido solo para él.
El dolor me persigue, la ira me quema,
Camino con orgullo aunque cargue cadenas,
Mi hijo es mi fe, mi razón, mi motor,
El único que sana mi profundo dolor.
El mundo me falló, me escupió, me traicionó,
La sociedad podrida mi esperanza robó,
Pero aún queda en mi pecho una chispa de fuego,
Por él sigo adelante, aunque caiga me levanto de nuevo.
Quiero gritar al cielo que ya basta de guerra,
Que no más inocentes mueran en esta tierra,
Que mi hijo no crezca entre sangre y odio,
Que el mundo cambie rumbo, que encuentre su modo.
Y si no cambia nada, yo lo haré realidad,
Crearé un mundo nuevo con amor y verdad,
Donde los niños rían, donde nadie traicione,
Donde reine la vida, no la corrupción.
Odio al mundo entero, su miseria y su risa,
Odio la injusticia que nunca cicatriza,
Pero a mi hijo lo amo más que al aire y el sol,
Él es mi redención, mi razón y mi voz.