Saliva eres vanidad, que besaste la tierra cuando el perro lamió tu beso caído.
No soy más que un suspiro en los alientos moribundos.
La paloma de barro de cal y de arena, será mi consuelo cuando intente darle libertad a mis alas de mármol.
Contagiaste mis labios con tus pecados acumulados.
Déjame que lubrique tus labios escondidos; labios de seda negra, rosa negra, noche gris.
Cuanto daría que tus besos fueran alivio de mis penas, y el que dejaste lejos de mi boca; boca de leche, leche de fuego, en la noche traviesa y loca.
Es solo mataría para enfermar el alma que parece eterna.
En pleno abandono no quedaré contemplando tu anémico rostro, agotado estaré buscando un pliegue en tu virgen encanto.
Del principio de tu cuerpo moreno, apretará sin consuelo tú pecho, la costilla que tomo Dios en sus manos para hacerte carne y huesos de mis huesos.
[Puente]
Saliva eres vanidad, que besaste la tierra cuando el perro lamió tu beso caído.
No soy más que un suspiro en los alientos moribundos.
La paloma de barro de cal y de arena, será mi consuelo cuando intente darle libertad a mis alas de mármol.
Contagiaste mis labios con tus pecados acumulados.
Déjame que lubrique tus labios escondidos; labios de seda negra, rosa negra, noche gris.
Cuanto daría que tus besos fueran alivio de mis penas, y el que dejaste lejos de mi boca; boca de leche, leche de fuego, en la noche traviesa y loca.
Es solo mataría para enfermar el alma que parece eterna.
En pleno abandono no quedaré contemplando tu anémico rostro, agotado estaré buscando un pliegue en tu virgen encanto.
Del principio de tu cuerpo moreno, apretará sin consuelo tú pecho, la costilla que tomo Dios en sus manos para hacerte carne y huesos de mis huesos.
[Violin Solo]
[Guitar Solo]