[Intro – suave, reverente]
Aunque ruja el enemigo,
aunque preparen el foso,
aunque quieran apagar
la voz del que busca a Dios,
seguiré doblando mis rodillas,
seguiré mirando hacia Ti,
porque antes que temer al hombre,
he decidido serte fiel.
[Verso 1]
Daniel oyó aquel decreto:
«Nadie puede orar a Dios»,
pero una ley escrita por hombres
no cambió su adoración.
Abrió como siempre sus ventanas,
tres veces se arrodilló;
no escondió su fe por miedo,
a su Dios permaneció.
Lo acusaron ante el rey,
y aunque el rey quiso librarlo,
la sentencia fue cumplida:
al foso tuvieron que echarlo.
Pero aquello que parecía
el final del siervo fiel,
se convirtió aquella noche
en testimonio del poder del Rey.
[Pre-coro]
Porque el foso no determina
dónde termina nuestra historia;
cuando Dios entra en la prueba,
¡la prueba termina dando gloria!
[Coro – fuerte, congregacional]
🦁 ¡Mi Dios estaba en el foso!
¡Mi Dios estaba allí!
Cuando rugieron los leones,
Él no se apartó de mí.
¡Mi Dios estaba en el foso!
¡Su ángel descendió!
Y la boca de los leones
por su poder Él cerró.
Que ruja fuerte el enemigo,
yo no voy a retroceder;
si mi Dios está conmigo,
¿a quién voy a temer?
¡Él sigue siendo soberano!
¡Él sigue siendo el Rey!
Y aunque me arrojen al foso,
¡a mi Dios adoraré!
[Verso 2]
Aquella noche el rey no pudo
ni dormir ni descansar;
pero Daniel entre los leones
tenía un Dios en quien confiar.
Al amanecer vino el rey
y con angustia preguntó:
«Daniel, siervo del Dios viviente,
¿tu Dios acaso te libró?»
Y desde el fondo de aquel foso
una voz se levantó:
«Mi Dios envió a su ángel
y la boca les cerró».
¡No pudieron devorarme!
¡Mi Señor me preservó!
Porque delante de su presencia
inocente fui hallado yo.
[Pre-coro 2]
No fue Daniel quien tuvo fuerza
para al león poder vencer;
fue la mano del Altísimo
mostrando nuevamente su poder.
[Coro]
🦁 ¡Mi Dios estaba en el foso!
¡Mi Dios estaba allí!
Cuando rugieron los leones,
Él no se apartó de mí.
¡Mi Dios estaba en el foso!
¡Su ángel descendió!
Y la boca de los leones
por su poder Él cerró.
Que ruja fuerte el enemigo,
yo no voy a retroceder;
si mi Dios está conmigo,
¿a quién voy a temer?
¡Él sigue siendo soberano!
¡Él sigue siendo el Rey!
Y aunque me arrojen al foso,
¡a mi Dios adoraré!
[Puente – comienza suave y va creciendo]
No dejaré de orar
porque venga oposición.
No dejaré de adorar
por temor a persecución.
No cambiaré mi obediencia
por salvar mi posición.
Si ayer doblaba mis rodillas,
¡hoy también las doblo ante Dios!
Aunque haya decreto…
¡Yo adoraré!
Aunque venga el foso…
¡Yo adoraré!
Aunque rujan los leones…
¡Yo adoraré!
Aunque todos me abandonen…
¡Yo adoraré!
Porque Dios no cambia,
porque Dios no falla,
porque Dios gobierna
sobre toda circunstancia.
¡Él es Dios!
¡Él es Rey!
¡Él es digno!
¡Le seré fiel!
[Coro final – toda la congregación]
🦁 ¡MI DIOS ESTABA EN EL FOSO!
¡MI DIOS ESTABA ALLÍ!
Cuando rugieron los leones,
¡Él permaneció junto a mí!
¡MI DIOS ESTABA EN EL FOSO!
¡SU ÁNGEL DESCENDI