🎵 INTRO (voz grave, con eco)
Tranquilo, mi hijo…
Aunque te fallen mil veces…
La fe no se negocia…
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🎤 VERSO 1
La fe mueve montaña’, eso lo dijo el viejo,
y aunque el camino duela, yo no me quejo.
A Dios no le importa tu pinta ni los errores,
Él busca corazones… que no vendan sus valores.
Te van a humillar cuando estés empezando,
se burlan bajito, te miran fallando.
Pero el tiempo pasa y el mundo da vuelta,
y el que se rió… después baja la cabeza.
Me caí mil veces, pero mil me levanté,
y si alguien me ayudó… jamás lo olvidaré.
Ese merece mi respeto y mi lealtad,
porque creyó en mí… sin mirar mi oscuridad.
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🎵 CORO (melódico y sentido)
Tranquilo, mi hijo, no pierdas la fe,
que el que hoy se ríe, mañana va a entender.
Y aunque la vida te rompa mil veces,
Dios siempre manda alguien que te fortalece.
El que te dio la mano, ese no se traiciona,
eso vale más que oro y que corona.
La gratitud no se compra ni se vende,
y el corazón real… eso no se aprende.
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🎤 VERSO 2
Muchos muerden la mano que les dio el plato,
como si la memoria fuera un dato barato.
Pero yo no olvido quién me abrió su puerta,
quién apostó por mí… con el alma abierta.
A veces uno falla, somos humanos,
pero hay gente que ama sin soltar tu mano.
Y eso es lo que escasea, va en extinción,
porque muchos solo están cuando hay bendición.
Yo no quiero millones si pierdo el respeto,
prefiero dormir tranquilo, sin peso en el pecho.
Ser real ya no es moda, es resistencia,
y la fe… mi motor, mi creencia.
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🎵 CORO FINAL (doble fuerza y emoción)
Tranquilo, mi hijo, no pierdas la fe,
que el que hoy se ríe, mañana va a entender.
Y aunque la vida te rompa mil veces,
Dios siempre manda alguien que te fortalece.
El que te dio la mano, ese no se traiciona,
eso vale más que oro y que corona.
La gratitud no se compra ni se vende,
y el corazón real… eso no se aprende.