Acción de gracias, Navidad, cruces en la pared,
Cristóbal, diablos, salvadores… ¿quién dice la verdad, quién es quién?
La verdad vive, las mentiras mueren, despertamos del hechizo cruel,
La religión volvió división, el cielo usado como arma también.
Nos dieron escrituras, dijeron “quietos, sean mansos”,
Pero manso no es débil cuando las cadenas siguen sonando.
Los muertos caminan fuerte, los vivos siguen dormidos,
Ojos abiertos, almas cansadas, promesas en el olvido.
“En el principio era la Palabra”, dijeron, Dios habló,
¿Pero dónde estaba esa Palabra cuando el látigo golpeó?
¿Dónde estaba Dios cuando los barcos tragaron nombres?
Cuando las madres gritaban rezos que murieron como hombres.
Más de cuatrocientos años, el daño quedó grabado,
Trauma heredado, libertad siempre aplazada.
Le llamaron la tierra de los valientes,
Pero el valor no nace dentro de una tumba silente.
Colón no descubrió nada, invadió y mintió,
Ya respirábamos aquí antes del genocidio atroz.
Cuerpos baleados, mujeres violadas, familias colgadas del lazo,
Piel distinta, sangre igual, la ley siempre del mismo lado.
Nos quitaron la tierra, la lengua, el espíritu y la voz,
Nos dejaron religión y paciencia, “reza mientras llega la muerte de Dios”.
Depredadores predicando sumisión como fe,
Enseñando al cazado a arrodillarse, perdonar y esperar otra vez.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,
Mi pueblo fue esclavizado, dime entonces ¿de quién es el nombre?
¿Dónde estabas cuando más te necesitábamos?
¿El cielo estaba cerrado o elegiste a quién mirábamos?
Esta tierra fue robada, la historia doblada y torcida,
“En Dios confiamos” grabado en monedas manchadas de vida.
Pero Dios, ¿de quién estás? ¿De nosotros o de ellos?
¿De los que cargan cadenas o de los que firman sellos?
Africano convertido en “americano”, identidad borrada,
Nombres cambiados, libertad encarcelada.
La prisión es la nueva plantación moderna,
Barras de acero, fechas de corte, condena eterna.
Dicen ama a quien quieras, pero igual te encierran,
Controlan el cuerpo, el vientre, la mente y la guerra.
El pueblo perece por falta de conocimiento,
¿O será que el saber tiene precio y permiso?
Mi madre batalló para leer, pero me enseñó bien y mal,
Hoy veo que lo correcto se torció y lo incorrecto es rey y moral.
¿Leche y miel? No, el estómago enfermo de mentiras,
Obedece, arrodíllate, muere en silencio… tal vez algún día respiras.
“Jesús salva”, susurró el amo al esclavo,
Mientras la tumba seguía llena y el látigo era bravo.
La muerte parecía libertad, la paciencia una farsa,
Y el cielo guardaba silencio cada vez que el corazón se parta.
Cosechamos lo que sembramos, esa verdad sigue en pie,
Pero la semilla fue plantada en tierra bañada en sangre y fe.
Somos lobos, no ovejas, no necesitamos pastor,
Despiertos en un mundo construido con mentiras de color.
Esto es dolor en verso, historia hecha canción,
No es odio, es verdad sobreviviendo al tiempo y la opresión.
Un grito, no una maldición, de u