Voy a cantarles un corrido
de un muchacho de mirada fría,
que en la pista tira billetes
y nadie sabe de dónde venían.
Anda en camioneta reluciente,
reloj que brilla como el sol,
entra al club como si fuera suyo
y el DJ le baja el volumen al corazón.
Las mesas se llenan de botellas,
las luces lo siguen a él,
tira el dinero como si no pesara
y se ríe cuando alguien pregunta: “¿de qué?”
Estribillo
Nadie sabe de dónde saca,
nadie se atreve a preguntar dos veces.
El muchacho gasta y no explica,
el secreto se lo come en silencio.
Hay quien dice que es suerte,
hay quien dice que es trabajo,
hay quien murmura en la esquina
pero nadie lo dice en voz alta.
Él no presume de dónde viene,
no pone nombre a lo que gana.
Solo maneja, gasta y se va,
como si el mundo le debiera la mañana.
En el espejo del carro se mira,
joven todavía, ya con peso en la espalda.
El club grita su nombre una noche,
al otro día el silencio otra vez lo acompaña.
Estribillo
Nadie sabe de dónde saca,
nadie se atreve a preguntar dos veces.
El muchacho gasta y no explica,
el secreto se lo come en silencio.
Ya con esta me despido,
el corrido se queda en el aire.
Si lo ven tirando dinero en la pista,
no pregunten… él no va a contrarles