Soy albañil, señores,
lo digo con mucho honor,
salgo a chambear temprano
rayando apenas el sol.
Dejo mi casa humilde
y a mi amada con dolor,
pero sabe que lo hago
pa’ darle una vida mejor.
Con la cuchara en la mano
y el casco bien ajustao’,
yo le pego a la mezcla
sin rajarme, acostumbrado.
Día tras día en el rayo
del sol fuerte y desalmado,
pero el sudor no me tumba,
pa’ eso Dios me hizo bragao’.
Porque trabajo duro
pa’ llevarles lo mejor,
el sustento hasta mi casa
y la paz de mi corazón.
Y aunque cansado regrese
cuando se oculta el sol,
mi mujer me abre la puerta,
me espera siempre con amor.
No presumo lo que tengo,
pero nunca les ha’ falto,
soy hombre firme y derecho,
a mi familia siempre al tanto.
En la obra me conocen,
dicen que soy buen soldado,
porque al chile no me rajo,
ni aunque el día venga pesado.
Porque trabajo duro
pa’ llevarles lo mejor,
y el abrazo de mi amada
siempre me quita el dolor.
Así es la vida del hombre
que vive con gran valor:
soy albañil, señores,
y lo digo con mucho honor.