Unos dicen que nació allá en la Ciudad de México, otros que por Acatzingo se le ve muy decidido, pero el Rancho Marbel en Soltepec tiene su sitio, donde Marco Antonio de la Cruz ha formado su prestigio.
Tres veces le cerraron la puerta los presumidos, tres veces le despreciaron los gallos que había traído. "No tienen clase", decían, burlándose del amigo, pero el tiempo es buen maestro y hoy se encuentran arrepentidos.
Marco Antonio de la Cruz Ponce, así es como se llama, un hombre de pocas palabras pero de mucha flama. Aguantó los desaires sin perder nunca la calma, pues la casta de un criador se lleva dentro del alma
Y hoy las apuestas cambiaron, ya no es el mismo de ayer, ahora todos lo respetan, le sobra con qué vencer. Con sus plumas color tinto, la envidia ya se les ve, aquí llegó Marco Antonio... ¡El Señor de los Brown Red!
En los corrales de Marbel se forja la resistencia, gallos de ojos bien negros, criados con pura paciencia. Cresta de sierra lucen, señal de su descendencia, en el redondel demuestran quién tiene la competencia.
Ya no ocupa que le crean, su nombre ya es referente, del valle hasta la montaña, se comenta entre la gente. El que ayer fue rechazado, hoy camina muy de frente, con sus Brown Red por delante, como todo un valiente.
Ya me despido cantando, ya se escuchó la sentencia, el que persevera alcanza, con fe y con inteligencia. Ahí quedó el de la Cruz Ponce, no se les vaya a olvidar, que el Señor de los Brown Red, vino para se quedar.