Siglo veintiuno, luces en las calles,
pero en las sombras, hay niños sin panes,
manos vacías, miradas que arden,
mientras los precios suben como el aire.
Trabajas horas, sudas y no llega,
el sueldo muerde, la vida se cansa,
los ricos hablan de cifras y avances,
pero la nevera vacía nos habla.
Ya no es un sueño, es pura exigencia,
que nadie en el mundo viva sin sustento,
que el pan no dependa de la apariencia,
que el hambre sea solo un mal recuerdo.
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Ningún niño llore por hambre en la noche.
Que el precio de la vida no robe la vida,
que el trabajo valga, que valga la risa.
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Que el futuro venga con manos abiertas,
y que este siglo sea la promesa
de que el hambre nunca más regrese a la mesa.
Sube la renta, la luz, la esperanza,
baja la fuerza, la voz se desgasta,
pero si juntos gritamos más alto,
tiembla el silencio, se rompen los pactos.
No más discursos que no dicen nada,
queremos hechos, queremos mañana,
porque es un crimen, y todos lo saben,
que haya banquetes y niños con hambre.
Ya no es un sueño, es pura exigencia,
que nadie en el mundo viva sin sustento,
que el pan no dependa de la apariencia,
que el hambre sea solo un mal recuerdo.
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Ningún niño llore por hambre en la noche.
Que el precio de la vida no robe la vida,
que el trabajo valga, que valga la risa.
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Que el futuro venga con manos abiertas,
y que este siglo sea la promesa
de que el hambre nunca más regrese a la mesa.
Oh-oh-oh, el mundo despierta,
Oh-oh-oh, que nadie lo pierda,
Oh-oh-oh, que el pan no se venda,
¡El hambre se acaba, la vida comienza!
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Ningún niño llore por hambre en la noche.
Que el precio de la vida no robe la vida,
que el trabajo valga, que valga la risa.
¡Pan en la mesa, justicia en la calle!
Que el futuro venga con manos abiertas,
y que este siglo sea la promesa
de que el hambre nunca más regrese a la mesa.