Juana baila como quiere,
y cuando mueve la cadera
hasta el cura de la iglesia
se persigna y se marea.
Tiene fuego en las pestañas,
y en los labios dinamita,
cuando pasa por la plaza
se desmaya hasta la abuelita.
¡Ay, Juana, Juana la coqueta!
No se quita la chaqueta
aunque el sol la esté quemando,
dice que “así voy tentando”.
¡Ay, Juana, la del barrio bravo!
Cuando ríe mueve el rabo
de los gatos y los hombres,
¡Juana es leyenda y no responde!
En la feria dijo el Paco:
“Juana, ¿quieres algodón?”
Y ella dijo: “Solo acepto
si también me das sazón”.
En la esquina hay rumores
que Juana es como el ají:
poquito te da sabor,
pero mucho... ¡Ay de ti!
¡Ay, Juana, Juana la divina!
Tiene swing, tiene cocina,
y si canta una ranchera,
te emborracha sin tequila.
¡Ay, Juana, qué tentación eres!
Hasta el santo pierde seres,
cuando bailas con los ojos...
¡se confiesan los relojes!
Dicen que Juana estudió derecho...
¡y el izquierdo también!
Y cuando juega al ajedrez...
¡solo mueve al rey!
Juana no es para cualquiera,
Juana es risa y es candela,
si te enredas con su encanto…
¡vas directo a la novela!
¡Ay, Juana, Juana del mercado!
Vende besos envasados,
y aunque nunca los reparte…
¡todos vuelven a su parte!