Después de la Tormenta
Me desperté con el eco de tus voces,
Palabras punzantes que retumban en mi piel.
Cada error se volvió un filo afilado,
Y se quebró la fe en nuestro papel.
Perdí el rumbo entre chispas y reproches,
Creí que el sueño no podía resistir.
Pero después de la tormenta vuelve a brillar
Un fuego suave que nos invita a soñar.
Si abrimos la mano y volvemos a creer,
Nada está tan roto que no pueda renacer.
Tu genio florecía entre tanta tensión,
Olvidamos al niño que aún guarda ilusión.
Nos faltó un “lo siento”, sobró la presión,
Y el estudio tembló por esta división.
En el silencio asomó una voz distinta:
“Aún hay espacio para volver a construir.”
Porque después de la tormenta vuelve a brillar
Un fuego suave que nos invita a soñar.
Si abrimos la mano y volvemos a creer,
Nada está tan roto que no pueda renacer.
Entre disculpas y risas inconclusas,
Hallamos el pulso que quisimos enterrar.
Cada nota es promesa de segundas vueltas,
Y en cada verso decidimos revivir.
Tras la tormenta vuelve a brillar
Un fuego suave que nos invita a soñar.
Ahora estamos juntos, listos para crecer,
Nada está tan roto que no pueda renacer.
Esta nueva era nos trae la aurora,
Con paz, con amor y ganas de crear.
Si cantas conmigo, el alma reexplora,
Y juntos volvemos a empezar.