(Intro – requinto suave)
Ay-ay-ay…
Desde California…
hasta Guadalajara, mi tierra hermosa…
Aquí empieza la historia…
de Zack… Morales…
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(Verso 1 – Identidad del morro)
Nació con fuego en la sangre,
mirada firme, mente fuerte, nunca frágil.
La vida dura no lo quiebra, lo hace grande,
aprendió a crecer callado, nunca alarde.
Zack Morales trae la vibra del barrio fino,
paso seguro, corazón del destino.
No presume, pero sabe su camino,
y el respeto lo consiguió sin hacer ruido.
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(Coro 1)
Porque él no busca pleito,
él solo busca el puesto,
su nombre va pa’ arriba,
lo quiere el movimiento.
Zack Morales firme,
caminando recio,
hombre de palabra,
corazón honesto.
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(Verso 2 – Papá en el norte, mamá guerrera)
Años sin su padre,
pero no por abandono ni por fallo,
sino porque el hombre se fue al norte
a ganarse el pan con trabajo.
En el Ramírez se partió la espalda,
un jefazo duro como el metal,
de esos hombres que no hablan mucho
pero dan todo por su chaval.
Y Ambriz, su mamá,
la reina que sostuvo la casa,
mujer que sangraba cansancio
pero nunca perdió la esperanza.
Entre desvelos, comidas frías y mil jornadas,
ella formó al morro con mano firme
y con alma brava.
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(Verso 3 – La familia que lo crió)
Cuando Ambriz tenía que trabajar,
la casa no se quedaba sin guía,
porque ahí estaban la tía Lulú y Nayeli,
dos luces que jamás se le olvida.
Ellas le dieron valores,
le enseñaron respeto y cariño,
lo cuidaron como madre y hermana
cuando él seguía siendo niño.
Y fue Kevin Sandoval,
su brazo derecho desde pequeño,
más que primo, su hermano,
su apoyo, su hielo y su fuego.
Crecieron juntos en calle y juego,
forjando carácter, coraje y credo.
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(Verso 4 – Hambre, bullying y dolor)
La vida fue ruda,
la pobreza no era un cuento,
noches sin comer,
días con frío por dentro.
La panza vacía,
la mente en tormento,
y aun así el morro resistía
como si naciera del viento.
En la secundaria el bullying sonaba fuerte,
las risas, las burlas, la gente hiriente,
pero Zack nunca bajó la cabeza,
aunque por dentro le doliera el ambiente.
Le dijeron mil veces en la calle
que no iba a ser nadie,
que no valía nada,
que su vida sería siempre triste y errante…
Pero mira cómo cambia el destino:
hoy su nombre pesa más
que las bocas que hablaban antes.
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(Verso 5 – California ↔ Guadalajara)
Porque es desde California hasta Guadalajara,
mi tierra hermosa, la que siempre lo llama.
Entre cerros, avenidas y noches doradas,
corre su sangre mexicana,
pero su mente es americana.
Las dos tierras lo hicieron quien es,
entre el ruido de la calle y el silencio a la vez.
Creció entre dos mundos,
pero nunca se fue
del orgullo Morales
que lleva en la piel.
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(Verso 6 – Eliott Paz: la nueva luz)
Y así la vida avanza,
no porque un ciclo se haya cerrado,
sino porque una nueva luz
al camino ha llegado.
Su descendencia ha crecido,
pues Eliott Paz ha llegado,
apellido de una familia
que siempre ha sido un regalo.
Su nombre viene del cielo,
un homenaje sagrado,
a un ser amado que