Dicen que la Muerte nunca siente,
que jamás se puede enamorar,
que camina sola entre la gente
y que nadie la puede hacer llorar.
Pero un día se cruzó con el Amor,
sin saber que iba a cambiar su suerte,
ella llevaba frío en el corazón,
él llevaba vida frente a la muerte.
Se miraron sin decir palabra,
como si el tiempo se quisiera detener,
y por primera vez la Muerte dudaba
si llevarse un alma o aprender a querer.
El Amor le preguntó:
“¿Por qué nunca abrazas a nadie?”
Y la Muerte respondió:
“Porque todo lo que toco se acaba tarde o temprano.”
Pero el Amor le dijo:
“Entonces abrázame ahora,
aunque mañana tenga que doler.”
[Pre-Coro]
Y se acercaron lentamente,
como dos destinos condenados,
uno nació para quedarse,
la otra para llevarse lo amado.
Y cuando sus manos se encontraron,
la eternidad guardó silencio,
porque hasta la Muerte comprendió
que amar también podía ser su último deseo.
[Coro]
Si algún día la Muerte abraza al Amor,
¿quién de los dos perderá el corazón?
¿Morirá el Amor entre sus brazos,
o la Muerte caerá rendida de pasión?
Tal vez la Muerte moriría enamorada,
tal vez el Amor no sabría morir,
porque el Amor amaría hasta la muerte,
aunque la muerte lo quisiera dividir.
Y si la Muerte se enamora del Amor,
¿quién podrá salvarla de ese sentimiento?
Porque hasta quien nació para llevarse vidas
puede morir por dentro de puro amor.
[Verso 2]
La Muerte comenzó a tener miedo,
miedo de que llegara su final,
porque nunca había sentido en el pecho
esas ganas de querer y no soltar.
Ya no quería llevarse a nadie,
ya no quería escuchar despedidas,
solo quería quedarse una noche
con el Amor abrazado a su vida.
Y el Amor sabía que era imposible,
que sus caminos no podían coincidir,
pero decidió besar sus heridas
aunque supiera que tendría que partir.
“Quédate conmigo mientras puedas”,
le dijo el Amor con la voz quebrada,
“yo no te prometo para siempre,
pero te prometo no dejarte sin nada.”
La Muerte lloró por primera vez,
y sus lágrimas parecían invierno,
porque descubrió que perder a alguien
podía doler más que el mismo infierno.
[Pre-Coro]
Y se abrazaron bajo un cielo sin estrellas,
como si el mundo se acabara esa noche,
la Muerte quiso detener el tiempo,
pero el tiempo nunca escucha a nadie.
Entonces ella le susurró al oído:
“¿Qué haré cuando llegue tu final?”
Y el Amor respondió llorando:
“Ámame tanto que no puedas olvidarme jamás.”
[Coro]
Si algún día la Muerte abraza al Amor,
¿quién de los dos perderá el corazón?
¿Morirá el Amor entre sus brazos,
o la Muerte caerá rendida de pasión?
Tal vez la Muerte moriría enamorada,
tal vez el Amor no sabría morir,
porque el Amor amaría hasta la muerte,
aunque la muerte lo quisiera dividir.
Y si la Muerte se enamora del Amor,
¿quién podrá salvarla de ese sentimiento?
Porque hasta quien nació para llevarse vidas
puede morir por dentro de puro amor.
[Verso 3]
Pasaron los años, pasaron los días,
pero aquel abrazo nunca terminó,
porque el Amor seguía en sus recuerdos
y la Muerte nunca lo olvidó.