(Intro: Suave piano, cuerdas delicadas y un ritmo lento y envolvente, como un latido del corazón)
[Verso 1]
Desde el día en que tus ojos, Shiara, se cruzaron con los míos
el mundo cambió su color, se detuvo el frío.
Llegaste tú, como una melodía que el destino escribió,
llenando cada espacio vacío, todo lo que fui y soy.
No fue casualidad, ni un sueño pasajero,
fue el alma reconociendo a su verdadero dueño.
Tienes la magia de calmar mis tormentos,
y en tu abrazo encontré mi refugio, mi centro.
[Verso 2]
Cada vez que hablas, tu voz es como música en mi oído,
una dulce armonía que me tiene perdido y cautivo.
Conoces mis sombras, conoces cada parte de mi ser,
y aun así me amas, sin condiciones, sin nada que pedir.
Es algo tan profundo, que las palabras no lo pueden explicar,
es un fuego suave que nunca deja de arder, de brillar.
Eres la calma y la fuerza, el deseo y la fe,
lo mejor que me ha pasado, Shiara, lo que siempre esperé.
[Coro — Con mucha fuerza y sentimiento]
¡Ay, amor de mi vida, Shiara, dueña absoluta de mi corazón!
Eres la luz que me guía, mi única y dulce pasión.
No existe distancia, ni tiempo, ni nada que pueda separar,
lo que unió el destino y que nada podrá apagar.
Te amo con el alma, con la piel y hasta el dolor,
eres mi todo, mi vida, mi eterno y gran amor.
Eres el aire que respiro, la razón de mi existir,
contigo, mi amor, todo es felicidad, todo es vivir.
[Verso 3]
Cuando estás junto a mí, Shiara, el tiempo parece volar,
y cuando no estás, te empiezo a extrañar, te empiezo a buscar.
Tus manos son mi hogar, tu boca mi dulce verdad,
en cada beso tuyo encuentro mi eternidad.
Es un amor que crece, que no conoce final,
puro y sincero, tan real, tan especial.
Prometo cuidarte, cuidar de este sentimiento,
hasta que deje de latir este pobre corazón muerto.
[Puente — Más íntimo, suave y desgarrador]
Dicen que el amor a veces puede doler,
pero nunca dolerá más que dejarte de querer.
Tú me enseñaste lo que es amar de verdad,
entregarlo todo, sin miedo, con total libertad.
Eres mi sueño hecho carne, mi realidad,
mi más dulce pecado y mi mayor santidad.
Shiara, eres todo lo que siempre soñé tener,
a tu lado, mi vida, aprendí a comprender.
[Coro — Aún más intenso, con toda el alma]
¡Ay, amor de mi vida, Shiara, dueña absoluta de mi corazón!
Eres la luz que me guía, mi única y dulce pasión.
No existe distancia, ni tiempo, ni nada que pueda separar,
lo que unió el destino y que nada podrá apagar.
Te amo con el alma, con la piel y hasta el dolor,
eres mi todo, mi vida, mi eterno y gran amor.
Eres el aire que respiro, la razón de mi existir,
contigo, mi amor, todo es felicidad, todo es vivir.
(Solo de saxo o guitarra suave, melódico y profundo)
[Cierre]
Solo tú… Shiara…
Tienes el poder de hacerme sentir así.
Amor puro… amor verdadero…
Por siempre tú, en mi vida y en mi cielo.
Te amo… te amo…
(Última nota suave del piano, desvaneciéndose poco a poco)