Es una obsesión lo que por ti yo siento,
pero no de esas que dañan… sino de las que nacen del alma,
de esas que te roban el aliento cuando pienso en ti,
y que me hacen soñarte incluso cuando estoy despierto.
Quiero hacerte mía, pero no por posesión,
sino porque mi corazón encontró en ti su hogar,
porque en tu mirada descubrí un mundo
en el que quiero quedarme a vivir para siempre.
No me tengas miedo, amor,
que lo único que deseo es cuidarte,
abrazarte en tus días grises
y hacerte sonreír cuando todo parezca difícil.
Te he deseado desde hace tanto tiempo,
no solo tu piel, sino tu esencia, tu forma de ser,
tu manera de existir tan única…
Nunca había querido tanto a una mujer como te quiero a ti.
Este amor que hoy te ofrezco
no es un juego, ni una ilusión pasajera,
es un sentimiento real, intenso, profundo,
de esos que no se olvidan, de los que marcan la vida.
Y aunque suene loco,
soy capaz de todo por verte feliz,
por ganarme un espacio en tu corazón,
por demostrarte que contigo quiero todo… y más.
Tú serás para mí,
no porque te obligue, sino porque te voy a conquistar
con detalles, con paciencia, con amor verdadero,
hasta que tu corazón decida quedarse conmigo.
Tú mía serás, pero en libertad,
porque quiero que me elijas todos los días,
porque me quema esta ansiedad de amarte
y al mismo tiempo cuidarte con ternura infinita.
No puedo contener estas ganas
de abrazarte, de besarte el alma,
de construir contigo algo bonito,
algo que ni el tiempo pueda borrar.
Decídete, amor… pero sin prisa,
que aquí estaré esperándote,
con el corazón en la mano
y el amor listo para entregártelo todo.
Porque lo que siento por ti…
no es solo una obsesión,
es un amor tan grande
que cambió mi forma de ver la vida.