Intro (hablado – voz grave, dolida, con fe)
Hermano…
el cielo ganó a uno bueno.
La tierra perdió a un guerrero.
Dios sabe por qué llama primero a los que ama…
Aquí sigo de pie,
porque la sangre no se entierra.
Verso 1
Llegó la noticia sin tocar la puerta,
como rayo en seco partiendo la tierra.
No hubo despedida, no hubo señal,
solo un silencio largo que me quiso quebrar.
Éramos dos sombras caminando parejo,
mismo apellido, mismo reflejo.
Hoy cargo tu ausencia como cruz en la espalda,
pero mi fe no se vende ni se me acaba.
Pre-Coro
El Señor da la vida, también sabe llamar,
aunque duela el proceso… Él no sabe fallar.
Coro
Se me fue mi hermano, pero no su voz,
vive en mi memoria y descansa en Dios.
La muerte no manda, no tiene control,
cuando el alma es limpia la recibe el Señor.
Aunque el mundo tiemble y me vea caer,
sé que allá en el cielo te volveré a ver.
Esto no es el final, es otra misión,
Dios escribe recto aunque no entienda yo.
Verso 2
Le hablé al cielo solo, sin gente alrededor,
no con rabia en la boca, sino con dolor.
“¿Por qué tan temprano?”, pregunté sin temor,
y sentí Su silencio… pero lleno de amor.
“La fe no se rompe cuando hay oscuridad,
se prueba en el valle”, me hizo pensar.
Hoy camino más lento, pero más real,
porque perder un hermano te enseña a orar.
Pre-Coro 2
Cuando el pecho aprieta y no entra el aire,
Dios pone Su mano y no deja que falles.
Coro
Se me fue mi hermano sin decir adiós,
pero no murió en vano, lo sabe Dios.
La sangre no se borra, no se va el querer,
hay lazos que el cielo no deja romper.
Si esta vida es corta y el dolor es fiel,
la eternidad empieza confiando en Él.
Puente (cinematográfico, emotivo)
No fue despedida, fue cambio de escena,
yo sigo en la lucha, tú en vida eterna.
Dicen que los fuertes no saben llorar,
los fuertes se quiebran… y vuelven a andar.
Caminé entre sombras con la Biblia en la mano,
porque Dios nunca suelta al que ama a su hermano.
Coro Final (más intenso, épico)
Aquí sigo firme aunque cueste aceptar
que Dios se llevó a uno que no vuelve igual.
Si la muerte ganó solo un momento fugaz,
la última palabra Dios la va a dar.
El que muere en Cristo aprende a descansar,
y esa verdad sagrada no me la quita nadie jamás.
Outro (hablado – susurrado, firme)
No me hice de hielo…
me hice de fe.
Hermano, descansa.
Yo sigo de pie.