INTRO
Jesús…
esta noche no traigo palabras bonitas,
solo el corazón abierto.
VERSO 1
Te confieso algo…
cuando el mundo se apaga
yo todavía escucho Tu voz.
No viene con ruido,
no viene con prisa,
solo llega despacio
como lluvia de Dios.
Yo caminaba perdido
entre luces vacías,
buscando cariño
donde no había amor.
Y cuando mi alma
ya estaba cansada
Tú tocaste mi pecho
y encendiste calor.
Fue como si el cielo
respirara en mi pecho,
como si mi nombre
viviera en Tu voz.
VERSO 2
Jesús…
hay momentos
que no sé cómo explicarte
lo que siento por Ti.
Porque no es costumbre,
no es religión,
no es promesa aprendida.
Es algo profundo
que vive en el alma
cuando sé
que me miras.
Es como fuego
que arde tranquilo,
como agua viva
corriendo en mí.
Como si Tu Espíritu
abrazara mi historia
y dijera despacio:
“Siempre estuve aquí.”
CORO
Porque Tu amor
no es ruido ni fuerza,
es ternura eterna
respirando en mi ser.
Es Tu mano en la noche
cuando quiero caer,
es Tu voz que me llama
cuando dejo de creer.
Tú eres mi casa
cuando el mundo se va,
mi refugio secreto
donde puedo descansar.
Jesús de mi vida…
si me quedo contigo
ya no necesito nada más.
VERSO 3
A veces me siento
frágil delante de Ti.
Porque Tú conoces
las sombras que guardo
y aún así
te quedas aquí.
No me miras con juicio,
me miras con gracia,
como quien ama
lo que nadie vio.
Y cuando me abrazas
dentro del silencio
mi alma recuerda
que nació para Dios.
Mis ruinas viejas
se vuelven jardines
cuando Tu presencia
respira en mi interior.
PUENTE (muy espiritual)
Si camino en valle
Tú caminas conmigo,
si me pierdo en la noche
Tú me vienes a buscar.
Tu amor me persigue
como río de vida
que jamás se detiene
de amar.
OUTRO (susurrado)
Jesús…
si un día mi voz se apaga
quédate conmigo.
Porque cuando mi alma
descansa en Tu pecho…
siento que el cielo
vive
dentro de mí.