[Verso 1]
El madero en la colina parecía el final,
Un inocente cargando con todo nuestro mal.
Corona de espinas marcando su sien,
Llevando en silencio el peso del Edén.
La tierra temblaba, el cielo lloró,
Por darnos la vida, el Cordero entregó.
[Verso 2]
El velo del templo por fin se rompió,
La barrera del alma la gracia venció.
Sus manos clavadas, su cuerpo en dolor,
Sellaron la historia con puro amor.
Ya no hay cadenas, la tumba vacía,
Su obra gloriosa nos trae alegría.
[Coro]
Fue tu sangre la que me dio la libertad,
La que me ha bañado en profunda piedad.
En esa cruz tomaste mi lugar,
Hiciste un puente para regresar.
Oh, Cristo amado, por siempre cantaré,
Toda mi vida te rindo a tus pies.
[Verso 3]
Mirando tus llagas entiendo el valor,
Del precio pagado por nuestro Creador.
La fuente que limpia no deja mancha,
En tu sacrificio mi alma descansa.
La oscuridad huye al ver tu luz brillar,
No hay otro nombre que pueda salvar.
[Coro]
Fue tu sangre la que me dio la libertad,
La que me ha bañado en profunda piedad.
En esa cruz tomaste mi lugar,
Hiciste un puente para regresar.
Oh, Cristo amado, por siempre cantaré,
Toda mi vida te rindo a tus pies.
[Bongo suave,guitarra acústica suave]
[Pre-Coro]
Ya no hay cadenas, ya no hay temor,
Hoy soy libre por tu sangre,mi Dios.
Hoy canto con gozo, levanto mi voz,
De rodillas por siempre a los pies
De Hijo de Dios.
Ya no hay cadenas, ya no hay temor,
Hoy soy libre por tu sangre,mi Dios.
Hoy canto con gozo, levanto mi voz,
De rodillas por siempre a los pies
De Hijo de Dios.
Ya no hay cadenas, ya no hay temor,
Hoy soy libre por tu sangre,mi Dios.
Hoy canto con gozo, levanto mi voz,
De rodillas por siempre a los pies
De Hijo de Dios.
[Coro Final]
Fue tu sangre la que me dio la libertad,
La que me ha bañado en profunda piedad.
En esa cruz tomaste mi lugar,
Hiciste un puente para regresar.
Oh, Cristo amado, por siempre cantaré,
Toda mi vida te rindo a tus pies.
Fue tu sangre la que me dio la libertad,
La que me ha bañado en profunda piedad.
En esa cruz tomaste mi lugar,
Hiciste un puente para regresar.
Oh, Cristo amado, por siempre cantaré,
Toda mi vida te rindo a tus pies.
Fue tu sangre la que me dio la libertad,
La que me ha bañado en profunda piedad.
En esa cruz tomaste mi lugar,
Hiciste un puente para regresar.
Oh, Cristo amado, por siempre cantaré,
Toda mi vida te rindo a tus pies.
Fue tu sangre la que me dio la paz,
La que rompió el velo y me acercó a tu altar.
Ahora vivo por tu gracia, mi pasado ya se fue,
Te entrego mi alabanza, mi adoración y mi fe.
Escucho tu voz llamándome: "Venid a mí, confiad",
Soy salvo por tus llagas, por tu inmensa piedad.
Yo soy salvó por tus llagas
Por tu inmensa piedad.